13 de junio de 2009

Liberty Project

Liberty Project fue uno de los primeros trabajos de Kurt Busiek, guionista que conocí a través de la última serie regular de Conan, a la que por cierto le queda poco de vida. Del tipo este no he llegado a leer demasiado, pero los que entienden dicen que es la leche. En fin.

James W. Fry, el dibujante, hizo algunas cosas más, la mayoría de ellas para cómics de Star Trek. Como en algún punto de mi inocente infancia dejé de ver Star Trek (creo que la última fue la 4 o la 5), tengo muchas pelis que ver antes de meterme con sus cómics.

El cómic en sí fue publicado en el 87 y va sobre un grupo de súpervillanos reconvertidos a superhéroes. Básicamente son 4+1 antihéroes que intentan hacerse pasar por buena gente.

El grupo se forma por Chispa: la cría de la portada que es una especie de Delirio/Demencia con el pelo de un único color, fuego en las manos y mucha mala baba. Cimarrón es la del mono con flecos (cosas de los 80...). En principio es la tipa dura del grupo y hace un amago de flirteo con Slick que se queda en nada. Tirador es el negro que había en toda peli usamericana del siglo pasado. Es el que no se quiere meter en líos pero siempre acaba haciendolo. También es el único que lleva corbata. Finalmente Slick es el guapito de los cuatro y tiene el increíble poder de lanzar aceite (súper aceite, eso sí) por las manos. Releyendo la página en la que rechaza a Cimarrón desde unos ojos de casi 30 añazos (sigh) uno empieza a plantearse si lo de lanzar aceite no tiene un doble sentido...

El +1 del párrafo anterior es porque en el tercer número se añade un nuevo miembro al grupo: Johny Savage. Es un tío con pinta de protagonista de videjuego de los 80, con una cadena bien gorda de cinturón y más blando que la mierda de pavo, como diría algún manchego. Eso sí, cuando se mosquea se pone gris, le salen cuernos y descubrumos que sus pantalones son del mismo sitio que los de Hulk porque no se rompen.

Durante la corta duración del cómic los personajes se conecen, se dan de hostias entre sí, se dan de hostias con los malos, se dan de hostias entre sí, se dan de hostias con los malos (pero esta vez extraterrestres) y se siguen dando de hostias entre sí. Entre hostia y hostia también se comen algunas pizzas e intentan desarrollar un poco más sus personalidades, pero la cancelación de la serie no da tiempo a mucho. Es una pena que se quedase en proyecto y no fuese más allá de los 7 números, pero por lo menos hay que agradecer que el arco argumental fuese cerrado... ¡aunque fuese cerrado a hostias!

En fin, un pedacito de mi infancia recuperado gracias al Salón del Cómic de Barna.

4 de junio de 2009

XXVII Salón del Cómic en Barcelona

Qué paliza la de este fin de semana: entre mudarme, la visita sorpresa de un amigo y el XXVII Saló Internacional de Cómic de Barnacity. Menos mal que ya es martes y trabajo y así podré descansar un poco. La verdad es que cuando hay muchas cosas que hacer, uno es capaz de ser mucho más activo y efectivo que de ordinario... cuántas cosas se podrían hacer mientras estamos rascándonos las pelotas en el sofá los fines de semana (o en la cama viendo the big ban theory, vale). Del sábado hay pocas cosas reseñables más que estuve viendo cantar a una tía que parecía un cruce entre un delfín y un muñequito de esos con cabeza de pájaro que no para de beber.

El domingo me acerqué acompañado de un colega al Salón y pateamos mucho. Tocaron los stands de las editoriales y de esos cómics raros en los que el dibujo parece ser lo de menos y algunas firmas. Por la mía Royo, por la suya no sé, gente con nombres raros. Me hice con un original dedicado de Ciruelo y algunas otras cosas. También nos encontramos con un conocido de la Legión 501 Spanish Garrison disfrado de clon.

El lunes volví a dejarme caer por el Salón, pero esta vez sólo. Fue el día de los stands fancineros y para los fondos editoriales, esos a donde acuden los aficionados a buscar el nº64 del Acojonante Spiderman de tercera edición, a ser posible Near Mint. Yo lo que suelo buscar es completar las colecciones que leí en mi etapa prepúber antes de ser consciente de la continuidad de los cómics: iva a kiosko y compraba algo de entre lo que había y normalmente era imposible conseguir dos números seguidos de la misma colección. Al final me hice, entre otras cosas, con Liberty Project, una mini-colección de 7 números publicada por Eclipse Cómics sobre un grupo de super-héroes un poco macarras de Kurk Busiek. También aproveché para terminar la colección de Sadman, hacerme con el segundo número de Skydoll, pillarme algún fanzine y alguna cosa descatalogada años ha.

Debo decir que tanto a mí el año pasado como este año a mi amigo, el salón nos decepcionó en cuanto a exposiciones y actividades paralelas más allá de las meramente comerciales, pero claro, uno viene a este salón a lo que viene... bueno, y a ver frikis más frikis que tú intentando hacer cospley, claro.

Resumiendo, este salón del cómic es una gran cosa, pero agradezco que sólo haya uno al año de estas dimensiones porque los bolsillos se resienten de tanto rascarlos.
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