4 de junio de 2009

XXVII Salón del Cómic en Barcelona

Qué paliza la de este fin de semana: entre mudarme, la visita sorpresa de un amigo y el XXVII Saló Internacional de Cómic de Barnacity. Menos mal que ya es martes y trabajo y así podré descansar un poco. La verdad es que cuando hay muchas cosas que hacer, uno es capaz de ser mucho más activo y efectivo que de ordinario... cuántas cosas se podrían hacer mientras estamos rascándonos las pelotas en el sofá los fines de semana (o en la cama viendo the big ban theory, vale). Del sábado hay pocas cosas reseñables más que estuve viendo cantar a una tía que parecía un cruce entre un delfín y un muñequito de esos con cabeza de pájaro que no para de beber.

El domingo me acerqué acompañado de un colega al Salón y pateamos mucho. Tocaron los stands de las editoriales y de esos cómics raros en los que el dibujo parece ser lo de menos y algunas firmas. Por la mía Royo, por la suya no sé, gente con nombres raros. Me hice con un original dedicado de Ciruelo y algunas otras cosas. También nos encontramos con un conocido de la Legión 501 Spanish Garrison disfrado de clon.

El lunes volví a dejarme caer por el Salón, pero esta vez sólo. Fue el día de los stands fancineros y para los fondos editoriales, esos a donde acuden los aficionados a buscar el nº64 del Acojonante Spiderman de tercera edición, a ser posible Near Mint. Yo lo que suelo buscar es completar las colecciones que leí en mi etapa prepúber antes de ser consciente de la continuidad de los cómics: iva a kiosko y compraba algo de entre lo que había y normalmente era imposible conseguir dos números seguidos de la misma colección. Al final me hice, entre otras cosas, con Liberty Project, una mini-colección de 7 números publicada por Eclipse Cómics sobre un grupo de super-héroes un poco macarras de Kurk Busiek. También aproveché para terminar la colección de Sadman, hacerme con el segundo número de Skydoll, pillarme algún fanzine y alguna cosa descatalogada años ha.

Debo decir que tanto a mí el año pasado como este año a mi amigo, el salón nos decepcionó en cuanto a exposiciones y actividades paralelas más allá de las meramente comerciales, pero claro, uno viene a este salón a lo que viene... bueno, y a ver frikis más frikis que tú intentando hacer cospley, claro.

Resumiendo, este salón del cómic es una gran cosa, pero agradezco que sólo haya uno al año de estas dimensiones porque los bolsillos se resienten de tanto rascarlos.
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