2 de agosto de 2010

Probando Heroclix

Estas vacaciones estoy teniendo la oportunidad de jugar a Heroclix, un juego de miniaturas que ya tiene sus años pero que nunca había probado. En él cada jugador se hace un grupo de superhéroes o supervillanos costando cada uno de ellos una cantidad de puntos. Luego se dan de piños por turnos en un plano con casillas y algunos elementos escenográficos dibujados.

Cada miniatura tiene una rueda en su peana que puede dar hasta doce clicks antes de completarse la vuelta completa y en cada uno se muestran las características de cada héroe. Hay miniaturas como Hulk o el Motorista fantasma que comienzan con características mucho más bajas de las que tienen a mitad de sus clicks, lo que representan su transformación o progresiva mala hostia.

El sistema de juego en sí es bastante simple, tiras 2D6 sumas tus atributos, aplicas alguna modificación y miras si le das al otro. De ser así, tendrá que girar su peana tantos clicks como daño haga quien le dio. Luego  hay un par de decenas de habilidades que dan color y cierta estrategia, pero no mucha.

No está mal para echar unas partidas, pero si no eres un gran fan de los superhéroes de DC y Marvel (y realmente tienes que serlo para reconocer a la mayoría de las miniaturas) al poco aburrirá. Lo bueno es que puedes hacer partidas frikis enfrentando grupos clásicos de villanos, o a superman contra hulk, o jugar con las versiones de los años 40 del Capitán América y Cráneo Rojo. Tampoco es un juego excesivamente caro, ya que la caja estándard de 6 figuras cuesta unos 12 pavos, menos si son colecciones antiguas y el vendedor se enrolla.

Sin embargo, para mi gusto las partes malas son más abundantes. Para empezar el juego está desequilibrado en cuenta a los costes en puntos, da la impresión de que hay miniaturas que costando 200 puntos son más poderosas que 3 de 100. Por otro lado, cada personaje tiene varias versiones y al final, para ser un jugador competente terminarás por tener que conocer no todos los personajes, sino todas sus versiones. Tampoco hay juego más allá de reventar al oponente, pero esto es algo fácil de solucionar añadiendo "misiones". Finalmente, el fallo más grave es la mala calidad de las figuras, hechas de plástico blando, mal modeladas, mal pintadas y enormemente desescaladas. Además, los escenarios de juego de papel son más bien cutres, la verdad... será que vengo del mundo de la escenografía en 3 dimensiones de los wargames.

Lo dicho, un juego para echar unas cuentas partidas, pero no para invertir pasta en él. quizá no estaría mal del todo si no fuese coleccionable al estilo Magic, sino que pudieras comprarte una caja con todas las miniaturas de la expansión a un precio baratejo, como unos 20 euros más o menos.
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