25 de enero de 2011

Ultramarines, la película

Vista ya la película CGI (a ordenador, vamos) basada en el universo de Warhammer 40.000 y más en concreto en los Marines Espaciales del capítulo de los Ultramarines, puede decir que no es nada del otro mundo. ¡Ojo que puedo espoilear alguna cosa!

La animación es más bien tirando a malilla, pero vale, se asume que esta producción no cuenta con la pasta de Toy Story 3. El doblaje (al menos en español) es correcto y la música está muy bien, logra una atmósfera adecuada, creando tensión o majestuosidad según haga falta. Hasta aquí podríamos estar hablando de la intro de un videojuego.

¿Qué es lo que convierte una escena cinemática en una película? Aparte de la duración, el guión, y desgraciadamente este no está a la altura. No es que la historia en sí sea mala (una escuadra de Ultramarines acude a la llamada de una baliza en un planeta olvidado de la mano del Emperador y custodiado por Puños Imperiales), es que el cómo aparecen los Marines representados chirría bastante con el trasfondo oficial.

No es ya por ponerse puntilloso, pero es que esta peli no es un producto dedicada a las masas, ¿porqué demonios no respetan un poco su propio trasfondo? El tema es que la Escuadra Táctica (Ultima) está formada por marines recién instruidos y digo yo... ¿no se supone que un marine antes de formar parte de una escuadra táctica tiene que pasar por los Devastadores y los de Asalto ganando años sino décadas de experiencia? ¿A qué viene ese fanatismo infantil? ¿Porqué demonios los veteranos son ancianitos miedosos?

Desde mi punto de vista el guión tira un poco por tierra la grandiosidad de los marines, los grandes salvadores de la humanidad. Más parece guardias imperiales forzados a ser héroes que otra cosa. Cuan grandioso habría sido un asalto planetario a un mundo infestado por tiránidos u orkos... o mejor aún, una lucha contra un mundo colmena dominada por humanos corrompidos por el Caos rematando toda vida del planeta con una orden Exterminatus de esas. Eso hubiese sido épico, glorioso, terriblemente bello... como los hongos nucleares, vaya. Y todo aderezado con un poco de la ambigüedad moral del Imperio, de ese fascismo que salvaguarda la humanidad de lo que hay ahí fuera. Pero no, lo que teenmos son 4 marines visoños buscando una baliza.

Eso sí, yo quiero tener un bólter... y si es uno pesado mejor que mejor. Servoarmadura no, que parece poco más que un pijama acartonado.
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