3 de octubre de 2012

Orson Scott Card - Wyrms




Escrita en 1987 por Orson Scott Card, es una novela a medio camino entre la ciencia ficción y la fantasía de corte medieval. Digamos que es una aventura medieval con alienígenas e ingeniera genética. Vereis...
La historia se sitúa en el planeta Inmakulata, 7000 años después de la llegada de los colonos griegos en La Nave Estelar Konkeptoine. Inmakulata carece de metal, por lo que la tecnología de los colonos se terminó perdiendo, pero algunos Sabios tienen el conocimiento de hacer mutar de manera extraordinaria las células de las especies autóctonas, siendo tal cosa la Voluntad de Dios según explica la religión.

En Inmakulata además hay tres especies inteligentes nativas: los geblins, humanoides de baja estatura, cubiertos de pelaje y ciertas facultades telepáticas (yo me los imagino como ewoks); los huelfos, humanoides de aspecto repulsivo, con pequeñas cabezas y sin memoria a medio o largo plazo; y por último, los gaunt, estilizados y bellos humanoides que carecen de voluntad propia y se ven obligados a obedecer los deseos de quien estén cerca.

En este escenario se nos presenta a Paciencia, la hija de un esclavo del Rey Oruc que resulta ser en realidad la legítima Heptarca (algo así como emperadora de todos los humanos). Además es la séptima hija de una séptima hija, que la pone en el centro de una profecía según la cual está destinada a ser la madre del Kristos, el cual traerá la salvación para unos y la destrucción para otros del mundo. Para cumplir con su destino, decide ignorar al usurpador Oruc y emprender un viaje iniciático hace Cranning, el lugar donde la espera el Unwyrm, el ancestral enemigo que la espera desde la llegada de los primero humanos a Inmakulata.

La novela, más allá del planteamiento original del entorno, no es gran cosa en sí misma. La historia de un viaje en el que Paciencia y sus acompañantes deben superar los obstáculos que se les interponen. Tiene algunos puntos interesantes (como la oscura historia del planeta y la extraña técnica que permite conservar vivas las cabezas de los muertos en frascos de cristal rellenos de líquido y cierto animales) pero a mí, personalmente, no deja de perturbarme la fijación de este escritor con que los protagonistas sean críos. Pudo tener un pase en El juego de Ender, pero en Wyrms no creo que aporte nada.

Resumiendo, no es una novela mala, pero tampoco ninguna maravilla, y si no te gusta el rollito de Card con sus súper-niños-salvadores-de-mundos-contra-todo-pronóstico, no te va a entusiarmar.
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