28 de noviembre de 2012

Secta de sangre

El pasado fin de semana estuve viendo las trilogías de Blade y Underworld y recordando los viejos tiempos, cuando mi mundo rolero se centraba en largas crónicas de Vampiro la Mascarada y Vampiro el Réquiem. Y todo motivado por esta entrada en Las cosas de Crom.

El caso es que esas dos trilogías resumen muy bien como terminaban la mayoría de las crónicas que se jugaban, no sólo en mi mesa, sino en la mayoría de las mesas de juego a juzgar por lo que contaban jugadores y directores de juego en reuniones casuales en tiendas y foros de internet.

Pero hay otra trilogía. Una trilogía que refleja un poco más el ambiente de las partidas que a mí me gustaba jugar. Bueno, en realidad no son 3 películas, sino una serie de 8 capítulos de 1996, pero en España se vendió como 3 pelis separando arcos argumentales. Es más, era la serie oficial del juego de rol.


Kindred: the embraced (Secta de Sangre en España) tenía sus cosas buenas y sus cosas malas. Puede que para la mayoría de los aficionados pesasen más las segundas y hay quien la describió como "Melrose Place con vampiros", pero no hay que olvidar que lo que la mayoría de los jugadores quería de Vampiro era en realidad seguir jugando a su munchking particular en una época en la que lo gótico se ponía de moda.

Y es que además tenía cosas malas a patadas: modificaba clanes e ignoraba a otros, tenía bastantes ñoñerías e incluso salían las ilustraciones del juego de rol. Los efectos especiales también dejaban que desear y había demasiadas escenas a la luz del día que el espectador tenía que imaginar que no eran tan de día.

En lo referente a los clanes, los Brujah se ven convertidos en un clan de vampiros mafiosos, los Tremere brillan por su casi total ausencia (y no son los habituales vampiros taimados y tracioneros que no merecen la no-muerte) y los Gangrel parecen domesticados por un Príncipe Ventrue... Y esto en un legendarium donde los jugadores se sentían tan identificados con sus clanes era sembrar para recoger críticas hasta el infinito y más allá.

No obstante, desde mi punto de vista la esencia de los clanes de Vampiro ahí estaba: familias de vampiros que se aliaban, traicionaban e intrigaban unas con otras. Que los Brujah llevaran traje o los Nosferatu sólo tuvieran las orejas raras y la cabeza rasurada era algo accesorio.

Pero a pesar de las cosas que comento, para mí la serie también tenía sus cosas buenas. No sólo se centraba en unos pocos personajes que me recordaba el setting de la gloriosa Segunda Edición: Gary y trataban de dejar claro cuando un vampiro usaba alguno de sus múltiples disciplinas (no todo es dar saltos imposibles y conferir la habilidad de volar al tocar a los enemigos con el puño... aquí hay que se dedica únicamente a usar Dominación, Presencia u Ofuscación)... sino que el centro de todo era un humano. Un simple y mortal policía que desbarajusta toda la ciudad. Bueno, no es tan extremo como eso, pero sí que tiene un gran impacto en los vampiros más importantes del lugar. Y eso a mí me parecía una genialidad.

Y es que en un mundo dominado por ejércitos de vampiros uniformados con látex, cuero y hebillas molonas, armados con katanas y subfusiles MP-5, donde los humanos sólo son Recipientes con los que recuperar Vitae y los Ghoules son mitad autistas, mitad esclavos sadomasoquistas... Hacer que un simple mortal (sin que sea Mago, ni Inquisidor, ni tenga Fe Verdadera ni nada así) sea algo importante recupera un poco el concepto de juego de "horror personal" en el que los jugadores "monstruos son para en monstruos no convertirse".


Y eso era Secta de Sangre, una serie televisiva de 1996 que fue la única oficial de Vampiro: la Mascarada y de la que se pueden encontrar algunos capítulos o trozos de ellos en Youtube. Por cierto, según he leído por ahí, la serie no tuvo mala acogida y pensaban hacer una segunda temporada, pero el actor que hacía de Príncipe se mató en un accidente y decidieron cancelarla.

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