27 de noviembre de 2013

Petardos y voladores

Nunca es tarde si la dicha es buena dicen por ahí, así pues me apunto al tema este de El desafío de los 30 días propuesto por Trasgotauro hace ya un lejano mes.

La primera cuestión es ¿Cómo comenzaste con los juegos de rol?

Era yo un enano que rondaría los 11 años cuando en una reunión navideña y familiar de esas aburridas me quedé con mi primo mayor (14 añazos o así) el cual iba a jugar a Hero Quest (el juego de tablero de MB) con sus amigotes. Yo que ya había jugado al Hero Quest y que en aquel momento estaba flipando con el Cruzada Estelar (ambos juegos habían sido regalos estrella las Navidades anteriores), así que me sentía cómodo, creyendo controlar la situación.

Ya antes de empezar a jugar algo me escamó... no sólo tenían más muñecos que yo, sino que había algunos diferentes. Es más, algo comentaban de sus personajes. A mí me tocó el Enano. Me dieron un juego de dados de 6 caras que nunca había visto (¡transparentes!) y nos pusimos a jugar.


Total que empezamos a jugar, abriéndonos camino por el tablero, blandiendo nuestras espadas y hachas, degollando orcos y tal... hasta que llegamos a una habitación con la puerta cerrada. Cuando uno de los jugadores la abrió el jugador malo pone una mesa y un armario y dice algo así como "abres la puerta un poco y ves que es un dormitorio con una cama y un armario, donde hay un hombre y una mujer discutiendo sobre..." y yo pensando "un momento, un momento; eso es una mesa, no una cama". Empecé a perderme... pero para no dar el cante me callé y seguí jugando con los chicos grandes...

Seguimos sacando calaveras blancas y partiendo en dos esqueletos y orcos hasta que en una de estas otro jugador abre una puerta y... ¡estaba llena de enemigos! Una por casilla de la habitación: varios cientos o así. Los chicos grandes se ponen nerviosos y se ponen a mirar las hojas de sus muñecos por detrás y uno dice "Yo tengo petardos y voladores. ¡Los lanzo!" a lo que el Hechicero dice "vale, los matas a todos". Petardos y voladores. Y todos muertos. Sin tiradas. Y yo me quedé tal que así: oO

"O sea" -pensé yo-, "dos jugadores contrarios (uno de los Héroes y el Hechicero) se ponen de acuerdo para cambiar las reglas del juego y hacer que la historia quede bien"...

No terminé de entender bien lo que acababa de pasar, pero en la siguiente primavera un amigo me regalaba para mi doceavo cumpleaños La llamada de Cthuhu y 5 dados especiales y ese mismo verano dirigí mi primera partida de rol: un despropósito de escenario tipo "Se ha escrito un crimen" que incluía a Y'Golonac en el sótano de una mansión.


Aquella fue mi primera partida de rol al uso y hasta el siguiente invierno no jugué como jugador. Fue al Señor de los Anillos (el que publicó JOC) en el que jugué, creo, con un dúnadan durante una aventura urbana en Edoras, capital de Rohan.

Mientras escribía este post me he dado cuenta que los "Petardos y voladores" no tenían reglas asociadas concretas, ni códigos de daño, ni nada así. Estaban simplemente para servir a los propósitos que el jugador y el master tuvieran en el momento de usarlos. Su regla era "puedes romper las reglas", que es, al fin y al cabo, lo que significa para mí jugar a rol: romper las reglas para montar la historia.

6 de noviembre de 2013

Carrusel bloguero de juegos de rol: ¿Por qué coño me he comprado esto?

Después de mucho tiempo fuera del carrusel bloguero hoy me ha apetecido subirme otra vez. En esta ocasión el anfitrión es El poderoso Crom de Las cosas de Crom, donde planeta, vía cromcast, la siguientes cuestión: ¿Por qué coño me he comprado esto? Refiriéndose, claro está a juegos de rol.

Revisando los libros de mi estantería creo que me pasa un poco lo que a Telmo Arnedo de Peregrino en Cäea, ya que realmente no me arrepiento de haber comprado ningún juego, al menos del cual sea consciente. Muchos de los libros que compré en su día y lamenté en su día, terminaron mostrándose como felices compras a posteriori
Hubo algún producto de JOC que compré por tenerlo, como el James Bond, pero su coste fue ínfimo en su momento y las 3 o 4 partidas que jugamos lo amortizaron con creces. El Car Wars entra también en esa categoría, comprado por menos de 1000 pesetas, un verano un amigo aficionado al tunning y yo nos enfrascamos en él unas 6 horas al día durante 2 meses: uno de los juegos con el ratio leocadios / horas de diversión más elevados que tengo más allá de los clásicos.

Me lo pasaba de vicio con mi berlina "Juggernaut" atravesando "Brotherhoods"

Recuerdo haber comprado el Mago, la Ascensión por puro coleccionismo, dispuesto a soltar la mosca aún sabiendo que no lo iba a jugar; y al final resultó ser la punta de lanza de una década de Sistema Narrativo, aunque el protagonista fue Vampiro, la Mascarada y no Mago, pero esa ya es otra historia...

Hubo otros juegos que aunque nunca llegué a jugarlos me sirvieron para abrir la amplitud de miras en cuanto a sistemas de juego y fueron fuente de inspiración: el GURPS segunda edición, el Mutant Chronicles, la tercera edición del Ars Magica y el Nephilim (y su expansión el Selenim).

Indudablemente atrayente, este libro rezuma misterio y rareza
Revisando lomos creo que los únicos juegos que he comprado y que no les he sacado provecho de ningún tipo fueron el Brujería y el GURPS 4th edition. El primero realmente dejándome llevar por el calor del momento y no he llegado a leerlo a día de hoy. Alguna vez indagué entre mis jugadores si les apetecía probarlo, pero obtuve pocos resultados y la desgana hizo el resto.

Que no termino de conseguir jugadores... ¡y seguro que el juego es bueno!
En el segundo caso, poco después de comprarlo me enteré que ya estaba descatalogado, cosa que sumada a que era importado, restaba muchas posibilidades de encontrar fácilmente las ampliaciones de reglas que hacen del GURPS lo que es. También debo confesar que se me antojó más difícil de lo que pensaba eso de leerme el básico en inglés del tirón, entre otras cosas porque... bueno, es GURPS con todo lo que eso significa.

Uno de los reglamentos genéricos más completos y complejos del mercado

Dicho lo dicho, no descarto que algún día consiga montar una campaña tipo Hellblazer tirando del Brujería o convierta el GURPS 4th edition en mi libro de referencia para todo lo que se me ocurra y no quepa en los demás juegos de rol que tengo en mi haber. Quien sabe... Shadowrun, tercera edición durmió el sueño de los justos durante años hasta que empecé a jugarlo.

1 de noviembre de 2013

Hoy especial Halloween: Edgar Allan Poe y Vincent Price


Sé que llego tarde a escribir este post, apenas quedan unos minutos para la media noche cuando empiezo a teclear, pero mejor tarde que nunca...

Y es que andaba yo barruntando en la rivera de la noche plutónica de tan importante fecha para los celtas, cuando vinieronme a la mente estos dos genios, cada uno de su tiempo, unidos por Roger Corman con la magia del cine de Serie B. Lo que el primero escribió el otro lo interpretó (no sin una generosa dosis de paja por parte de los guionistas, claro).

Yo diría que el primero de los dos que llegó hasta mí fue el señor Price gracias a "Los crímenes del museo de cera" y después Poe me descubrió su mundo con una edición de "La caída de la casa Usher" impresa en México, de horribles tapas amarillas e ínfimo precio para tal tesoro (50 pesetas). Y años más tarde, un DVD conteniendo en el mismo pedazo de polímero a ambos artistas: "El cuervo" (The Raven, no The Crow, que os veo venir).

Sé que las películas de Corman no son precisamente un altar para la obra de Poe, pero son un digno homenaje para nuestra generación que crecimos rodeados de comedias de terror y que sabemos disfrutar de las series B, del encanto de lo cutre.


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