27 de mayo de 2014

¿Son los juegos de mesa el nuevo Magic?


Que los juegos de mesa llevan unos años cabalgando una ola de variedad, popularidad y ventas no es algo desconocida para nadie. Es más, la miriada de juegos que han ido llegando al mercado parece que se han hecho un hueco preferente en nuestras bien amadas tiendas de vicio y subcultura, supongo que mejorando, o incluso salvando, las ventas del negocio.

Aportan todo un mundo de alternativas de ocio muy asequibles para el público no-friki. Hay mostrencos de tamaño considerable, pero también otros son bastantes portátiles y caben en el bolsillo trasero de los vaqueros o en el bolso de tu novia. Posiblemente su principal ventaja es que pueden arrejuntar alrededor de una mesa a gente con diferente grado de frikismo, dejando más o menos satisfechos a todo el mundo. Todas estas cosas son bien.

Pero como pasa en la vida, algunos juegos de mesa tienen un lado oscuro, un reverso tenebroso...

1993. Por aquella época llegaba a España la 3ª edición de Magic, the Gathering, el juego de cartas coleccionables por antonomasia y al año siguiente los Magos de la Costa tuvieron a bien traducir al castellano el juego. Los roleros más veteranos del momento, levantaron la ceja y cabizbajos predijeron el daño que iba a hacer a la afición. Con algunos juegos de mesa está pasando un poco lo mismo.

Existe de toda una gama de juegos de mesa pensados especialmente para los frikis y los roleros: con ambientaciones típicas de los juegos de rol, con "peones" con diferentes poderes y capacidades, con modos de juego que permiten encadenar partidas formando auténticas "campañas"... Que no son el Monopoly, vaya.

Y existen porque a todo rolero le sucede que sus circunstancias vitales cambian. Estudios, trabajo, familia... hay muchas causas por las que las mesas de rol terminan dispersándose y rompiéndose. En tales casos es bueno y deseable que existan alternativas para mantener vivo ese espíritu friki e indomable, que continúa latente en nuestro interior. Es ahí cuando hay que sacar Las mansiones de la locura y decirle a tu novia que es como el Cluedo, pero un poco diferente :D

Ahora bien, que un grupo de roleros irredentos se reúnan para darle al vicio y cambien el D&D por el Descent por no complicarse... eso es mal. Es más, cada vez que pasa algo así, el FSM mata un gatito. Y eso que en muchas ocasiones una partida de D&D y de Descent no se diferencian mucho xD

Dicho esto y por reafirmar lo que realmente quiero decir, no estoy en contra de los juegos de mesa, sino de que el noble arte del rol se vea desplazado por la desidia y la pereza de los jugadores y directores de juego y por la facilidad que suponen de los juegos de mesa pseudo-roleros.

Y es que un juego de rol no es un simple conjunto de reglas, sino un marco para construir una historia de forma colaborativa y más o menos libre de ataduras y restricciones. Un juego de mesa que trata de sustituir a un juego de rol no sólo es un pobre sustituto del mismo, sino que además niega la esencia de los juegos de rol.
Publicar un comentario
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...