18 de octubre de 2016

Alcest: Kodama


Bueno, pues ya tenemos desde hace un par de semanas con nosotros Kodama, el disco japo-conceptual de los franceses Alcest. Más allá del shoegaze y la pureza (o pedigrí) de los estilos, Alcest es una banda que empezó en nuestro rollo, el del metal extremo, y por mucho que hayan cambiado tempranamente tras su primera demo, para nosotros seguirán siendo de los nuestros. Y si no les gusta que hubieran escogido susto en vez de muerte. Algo así les pasa a otros grandes como Anathema o Ulver, que lo mismo da que saquen discos pop que electrónica, que siguen siendo de los nuestros.

Entrando ya en el asunto que nos trae aquí y abriendo la mente, no encontramos con un disco etéreo y elegante, muy del estilo de lo que nos esperamos, con fuerte inspiración en el mundo onírico y japonés del que bebe. Neige, verdadera alma de Alcest, explica que  "Es un disco sobre [la] confrontación del mundo natural y el mundo humano" en una entrevista reciente para Noisey. En el álbum se describe una cierta dicotomía, una dualidad filosófica que se plasma en algo que es a la vez elegancia etéra y duro metal, todo ello oculto bajo capas de sonido shoegaze.

La canción que da título al disco, "Kodama", es una declaración de intenciones, una brillante introducción donde a través de sus 9 minutos Neige nos demuestra su capacidad y calidad compositiva, con una narración musical sencilla pero no simple. "Eclosion" es la continuación perfecta de la anterior y representa un mix de sensualidad showgaze y agresividad contenida y vibrante. Hay que aclarar que igual que la aparente oscuridad en otras ocasiones, la agresividad de Alcest aquí, de los rugidos de Neige y los beats de "Winterhalter", no busca la violencia, sino un desahogo melancólico y tranquilo, que va calmándose poco a poco según el tema muere.

Llega el turno de "Oiseaux de Proie", con sus blast beats que se desafía al oyente y le lleva de vuelta hacia tiempos más extremos y negros, como una suerte de viaje introspectivo a sus inicios. El cierre queda a cargo de la instrumental "Onyx" que transmite una fuerte sensación de pérdida, de renuncia, de final.

Corta es la reseña porque corto es el álbum. La mayoría diremos que es oscuro y seguramente Neige dirá compungido que no era lo que quería transmitir, que lo suyo era un paseo por los difuminados mundos oníricos de su mente, esta vez divagando con la Princesa Mononoke. Sea como fuere, por mi parte tengo que decir que Kodama es un gran disco, elegante, melancólico y con cierto regusto a querer volver al pasado.
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