7 de octubre de 2016

Ulver: ATGCLVLSSCAP


En uno de los múltiples y anónimos blogs que tengo olvidados me encontré con esta reseña en plan crítico pedante del último disco de Ulver: ATGCLVLSSCAP (cuyo ininteligible título es la suma de las iniciales de los signos del zodiaco).

Antes de empezar tengo que decir que me gustan mucho las etiquetas y sobre todo me gusta etiquetar los géneros musicales y literarios. Sé que en el fondo la música es sólo música y no hay que dejarse encorsetar por las etiquetas y blablabla, obviando que en el fondo son una estupenda forma de resumir lo etiquetado. Pues bien, no sé cómo narices etiquetar este disco, así que lo marcaré como Experimental Metal y ahora sí, empezamos.

Ulver es una banda que ha evolucionado largamente desde que arrancó hace dos décadas con una trilogía del más rabioso y primitivo Black Metal. 20 años después de metal, vanguardia, bandas sonoras y experimentaciones variadas que les han acercado al pop, al rock, a la música electrónica, al prog, al triphop, al tribal… Ulver regresa con ATGCLVLSSCAP, un disco que es un viaje onírico y espectral, un viaje entre la luz y la oscuridad.

El opening “England’s Hidden” es un corte que nos sumerge en un sinuoso éxtasis espectral y elegante y nos prepara para la siguiente pista, “Glammer Hammer”, donde el ritmo se acelera hasta parecer una suerte de danza vudú si es que algo así existe.

Llegamos ahora a una de las cumbres artísticas del disco: “Moody Stix”, un viaje de psicodelia oscura y serpenteante, a veces prog, a veces tribal… pero siempre hipnotizante y que nos lleva de la mano para soltarnos ante “Cromagnosis”. Este cuarto tema, que cierra la primera parte del álbum, es como caer al vacío. Bueno, más que caer, es ascender en medio de un vacío: es caerte en un pozo de gravedad cero, donde caemos hacia arriba y vamos descubriendo de forma progesiva (por aquello del prog, je je) el alcance de lo que tenemos entre manos.

Tras el descanso que supone “The Spirits That Lend Strength Are Invisible” nos metemos en la parte oscura del disco. Ya se sabe, cuando uno asciende hasta más allá de la ionosfera descubrimos que el espacio es oscuro…

En esta segunda parte, “Om Hanumate Namah” es como un mantra que oyes lejano y te invita a seguirlo. Sirve de guía para entrar en “Desert/Dawn” que te aterriza en un mundo desconocido e inerte en el que todo se mueve a cámara lenta. “D-Day Drone” y “Gold beach” profundizan en esa sensación, haciéndonos partícipes de la experiencia de descubrir este nuevo mundo ulverita. La novedad aportada por “D-Day Drone” es una voz en off que da mucho sentido al título del tema.

Nowhere (Sweet Sixteen)” es una excepción dentro del disco ya que es una reinterpretación de un tema que la banda presentase en el Perditions City y que muestra acertadamente los 15 años de evolución de la banda que la separa de la original.

Llegando ya al final “Ecclesiastes (A Vernal Catnap)” es la síntesis de todo lo anterior, incluyendo también el último corte. Es como un suave despertar después del viaje que todavía no estás muy seguro de cómo ha tenido lugar.

El poema musical “Solaris” cierra uno de los mejores discos de Ulver y posiblemente del 2016. Si es la mejor obra de los noruegos está por ver, lo que está claro es que es un disco que, aunque es disfrutable por sí solo, merece la pena escucharlo como colofón de la carrera musical de Ulver. Un poco como el Distant Satellites de Anathema.
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