30 de octubre de 2016

Cyber Halloween 2016

Revisando el archivo del blog me he dado cuenta que apenas tengo cosas publicadas sobre Halloween. Con lo que a mí me gusta esta fiesta. ¡Qué cosas! Es más, me resulta especialmente curioso porque la entrada que más visitas ha tenido del blog de todos los tiempos es precisamente esta: Feliz y terrible Halloween, de 2011 y con casi 14.000 visitas desde entonces.

Pues nada, este año, para retomar las buenas costumbres, os voy a recomendar algunas pelis que, dentro de la temática cyberpunk del blog, encajan bien con estas fechas.



Videodrome
Del desquiciante director David Cronenberg, en esta película cosecha del 83, Max Renn (James Woods), el dueño de una pequeña estación de televisión por cable en Toronto, captura imágenes de una sesión de tortura en que la gente parecía ser torturada y asesinada. Al principio los signos parecían provenir de Malasia, pero luego descubren que se suscitaron en Pittsburgh.

Más tarde, Max descubre que esta transmisión, llamada Videodrome, es en realidad es mucho más que un programa de televisión morboso: es una especie de experimento que utiliza transmisiones regulares de televisión para alterar permanentemente la percepción de sus espectadores, causándoles daños en el cerebro.

Max comienza a experimentar efectos extraños y alucinaciones a causa de estas transferencias, encontrándose ante las fuerzas que crearon Videodrome y que desea controlar. Max descubre que su cuerpo puede ser la última arma que puede utilizar contra sus enemigos.



Aliens, el regreso
La segunda parte de la saga de los xenoformos asesinos diseñados por el difunto H. R. Giger y que todos los frikis de bien seguramente ha visto muchas veces. En esta joya del cine de ciencia ficción y terror la única superviviente de la tripulación de la Nostromo, Ripley, vuelve a enfrentarse a los aliens en un planeta que acoge una estación de terraformación.

He escogido esta parte y no la primera porque esta puede que tenga un rollo un poco más cyber, con los soldados coloniales y todo eso. Además hay algunos personajes memorables como Bishop, un muy digno androide, la niña más adorable que ha dado el cine (Newt), la soldado Vasquez "jódete chico" y por supuesto mamá alien.


Tetsuo, el hombre de hierro
Del 1989 y japonesa. Dirigida por Shinya Tsukamoto considerada un parteaguas en la cinematografía japonesa, ya que su estética ha sido seguida y re-evolucionada por películas clásicas del género que han trascendido fronteras y se han hecho famosas en todo el mundo.

Tetsuo: The Iron Man, a pesar de ser de bajo presupuesto, no carece de efectos especiales y es una de las grandes obras maestras del cine japonés de ciencia ficción.

18 de octubre de 2016

Alcest: Kodama


Bueno, pues ya tenemos desde hace un par de semanas con nosotros Kodama, el disco japo-conceptual de los franceses Alcest. Más allá del shoegaze y la pureza (o pedigrí) de los estilos, Alcest es una banda que empezó en nuestro rollo, el del metal extremo, y por mucho que hayan cambiado tempranamente tras su primera demo, para nosotros seguirán siendo de los nuestros. Y si no les gusta que hubieran escogido susto en vez de muerte. Algo así les pasa a otros grandes como Anathema o Ulver, que lo mismo da que saquen discos pop que electrónica, que siguen siendo de los nuestros.

Entrando ya en el asunto que nos trae aquí y abriendo la mente, no encontramos con un disco etéreo y elegante, muy del estilo de lo que nos esperamos, con fuerte inspiración en el mundo onírico y japonés del que bebe. Neige, verdadera alma de Alcest, explica que  "Es un disco sobre [la] confrontación del mundo natural y el mundo humano" en una entrevista reciente para Noisey. En el álbum se describe una cierta dicotomía, una dualidad filosófica que se plasma en algo que es a la vez elegancia etéra y duro metal, todo ello oculto bajo capas de sonido shoegaze.

La canción que da título al disco, "Kodama", es una declaración de intenciones, una brillante introducción donde a través de sus 9 minutos Neige nos demuestra su capacidad y calidad compositiva, con una narración musical sencilla pero no simple. "Eclosion" es la continuación perfecta de la anterior y representa un mix de sensualidad showgaze y agresividad contenida y vibrante. Hay que aclarar que igual que la aparente oscuridad en otras ocasiones, la agresividad de Alcest aquí, de los rugidos de Neige y los beats de "Winterhalter", no busca la violencia, sino un desahogo melancólico y tranquilo, que va calmándose poco a poco según el tema muere.

Llega el turno de "Oiseaux de Proie", con sus blast beats que se desafía al oyente y le lleva de vuelta hacia tiempos más extremos y negros, como una suerte de viaje introspectivo a sus inicios. El cierre queda a cargo de la instrumental "Onyx" que transmite una fuerte sensación de pérdida, de renuncia, de final.

Corta es la reseña porque corto es el álbum. La mayoría diremos que es oscuro y seguramente Neige dirá compungido que no era lo que quería transmitir, que lo suyo era un paseo por los difuminados mundos oníricos de su mente, esta vez divagando con la Princesa Mononoke. Sea como fuere, por mi parte tengo que decir que Kodama es un gran disco, elegante, melancólico y con cierto regusto a querer volver al pasado.

14 de octubre de 2016

Art Futura 2016


Me cagüen to lo que se menea, para un año que me acuerdo a tiempo de buscar información a tiempo del Art Futura de este año, resulta que no hacen nada en las Asturias, donde me encuentro ahora mismo.

Art Futura es un festival de arte y cultura digital, con exposiciones, documentales, demos y charlas muy interesantes y molonas. Nació en Barcelona, pero la sede del festival en sí es itinerante, a lo que hay que añadir las ciudades que ofrecen auspiciar parte del festival, ya sea haciendo ellos alguna actividad como ofreciendo a los ciudadanos la posibilidad de acudir, vía streaming, a las charlas y proyecciones de la sede de ese año.

Puede parecer baladí que en una ciudad se ofrezcan las infraestructuras adecuadas para poder compartir en streaming estas cosas pudiendo hacerlo uno mismo desde casa, pero ver vídeos como el que está bajo estas líneas en pantalla de cine mola un puñado. También hay que tener en cuenta que las charlas no suelen grabarse y muchos de los documentales y vídeos no están disponibles tampoco para ver libremente. Algunos son de pago, otros son demos presentadas en concursos en años anteriores y no están colgados en ningún sitio y cosas así.

Si tienes la oportunidad de asistir yo que tú no me lo perdería.

 

11 de octubre de 2016

Darkthrone: A Blaze in the Northern Sky


Hace tiempo pululaba por Twitter el hashtag #3AlbumsThatChangedMyLife y al pensar qué poner, uno de los primeros discos que me vino a la mente fue este "A Blaze in the Northern Sky" de los honestamente pagamos Darktrhone.
Este disco es importante para mí en tanto que fue el primer álbum de metal extremo con el que me hice. Antes me había comprado "Into the Pandemonium" de Celtic Frost, pero en aquella compra me guiaba únicamente por la boscosa portada y tampoco es que sea un trabajo muy extremo. En aquella época el black metal era importante para mí del mismo modo que lo era el grunge para mis amigos.

Sea como fuere "A Blaze in the Northern Sky" llegó a mí con su rollo true black metal, a una mente deseosa de meterse de lleno en todo aquello, en los albores de internet. Mientras la peña acudía a los cibers para chatear con desconocidos y descargarse fotos guarras, yo buscaba información sobre el Inner Circle (y descargaba fotos guarras, ofiusly).

Para ponernos en antecedentes, Darkthrone forma parte de lo que vino a llamarse la segunda ola del black metal que se dio fundamentalmente en Noruega a finales de los 80 y principios de los 90, y que está parcialmente relacionado con una agenda anti-cristiana (quema de iglesias incluída) y algunas muertes. En cierto modo esta segunda ola del black metal es en realidad la primera que cuenta con bandas y un estilo plenamente asentados.

El anterior (y primer) trabajo de Drakthrone, "Soulside jorney" es más deathmetalero que otra cosa, pero en este decidieron dar un paso adelante y pasarse al lado más true y desquiciado de este cotarro extremo, lo que costó algunos disgustos en la discrográfica y supuso la marcha del bajista Dag Nilsen. Seducidos por Euronymous (Mayhem) se cargan de pinchos y pintarrajean de blanco y sacan este disco que coincide con el epicentro del famoso asesinato de Euronymous a manos de Vikernes (Burzum). Total, que al calor de la sangre y el fuego (de las iglesias que quemaban), este trabajo y los siguientes situaron a Darkthrone como una de las principales puntas de lanza del movimiento.

Tengo que decir que a día de hoy sigo recordando la primera sensación que tuve al escuchar "Kathaarian Life Code", con su intro lejana y fantasmal, con sus afilados riffs, con su agresividad primitiva y tosca. Amor a primera vista, vaya. Una sensación que no volví a sentir hasta llegar a Nile. Es un tema absorbente e hipnotizante que funciona como un buen resumen del disco en sí.

Una vez pasado este primer corte iniciático nos encontramos con "In the Shadow of the Horns", un tema duro, con esa voz áspera y dura (pero no gutural) de Nocturno Culto y unos riffs distorsionados y machacones que pasan a una velocidad que no es ni rápida ni lenta, es lo que tiene que ser: densa y oscura.

"Paragon Belial" es un medio tiempo con una guitarra relativamente poco distorsionada que incluso puede hacer las veces de pausa relajante en el disco, si bien batería, voz y la no-producción redondean el tema y le dan el aire adecuado.

Si "Parangon Belial" podía servir de descanso, queda claro que "Where Cold Winds Blow" es todo lo contrario. Arranca con una veloz batería y de ahí ya no baja hasta un breve interludio a mitad de tema, todo acompañado de una distorsión muy sucia y adecuada. Suena a black metal puro y duro. Además tiene ese título tan lovecraftiano...

El tema homónimo "A Blaze in the Northern Sky" es algo a medio camino entre "Parangon..." y "Where...", con bastante alternancia de ritmo, cambios de distorsión y solos que por sí solos sonarían a heavy clásico. Es la canción más corta del disco, pero puede que la más variada.

Y cerramos con la increíble "Pagan Winter" como colofón y conclusión a este viaje de poco más de 40 minutos. Si "Kathaarian..." implicaba adentrarse en las tinieblas de lo desconocido, "Pagan Winter" es emerger al mundo real, también es una advertencia, un "lo que pasa con Darkthrone, se queda con Darkthrone". No es un adiós, es hasta luego, porque es muy posible que después de esto quieras repetir... Aunque puede que no inmediatamente, que para el neófito puede ser agotador.

A Blaze in the Northern Sky no sólo es un clásico del Black Metal de pleno derecho, sino que es un buen disco para iniciarse en todo este rollo. No es muy largo, la voz no es tan extrema, no usa blast beats ni es excepcionalmente agresivo y además hay un par de temas con pasajes atmosféricos fáciles de escuchar.

10 de octubre de 2016

Alquilar internet por horas


Escribo estas líneas en un teclado mecánico con las teclas descoloridas y gastadas, rodeado de gominolas Haribo, refrescos de malta, cabinas telefónicas y pósters de videojuegos de la pasada generación: estoy en un cyber. Mientras el dependiente está amenizando mi sesión con un ruidoso anime, yo me bajo algunos miles de archivos de un server ftp que por algún extraño motivo no he podido descargar desde mi portátil en casa.

Escribí las primeras entradas de este blog en un ciber también, hace cerca de 10 años, en mi etapa de barcelonauta, mientras buscaba un piso más permanente que en el que estaba (que era "de prestado" y tenía que dejarlo a finalizar el mes). En aquel entonces era ya muy raro no disponer de una conexión casi permanente y los cybers ya había dejado de estar centrado en el Counter Strike para centrarse en ser locutorios.

El cyber que frecuentaba tenía forma rectangular, con baldosas amarillentas, escritorios reciclados y monitores de tubo de 15 pulgadas. Siempre olía a una mezcla de cuero y lejía. Su población estaba formada por el dependiente y varios amigos suyos, un cabeza rapada (algo ya mayor para andar con bomber y new rocks), un músico de orquesta de algún país escandinavo y un servidor.

Hoy en día lo raro no es ir a un sitio y conectarte, sino lo contrario: ir a un sitio donde no hay cobertura.

La verdad es que estando allí entonces -igual que aquí hoy- por encima del ambiente rancio, la luz fría y artificial de los fluorescentes, la incomodidad de la silla, la falta de privacidad... no puedo evitar sentir cierto románticismo ante la situación: alquilar un acceso a internet para entrar durante un rato al mundo virtual. En cierto modo ir a un local sórdido y alquilar un ordenador y acceso a internet por horas para mí es rememorar esa época en la que la red de redes era algo más extraordinario.

7 de octubre de 2016

Ulver: ATGCLVLSSCAP


En uno de los múltiples y anónimos blogs que tengo olvidados me encontré con esta reseña en plan crítico pedante del último disco de Ulver: ATGCLVLSSCAP (cuyo ininteligible título es la suma de las iniciales de los signos del zodiaco).

Antes de empezar tengo que decir que me gustan mucho las etiquetas y sobre todo me gusta etiquetar los géneros musicales y literarios. Sé que en el fondo la música es sólo música y no hay que dejarse encorsetar por las etiquetas y blablabla, obviando que en el fondo son una estupenda forma de resumir lo etiquetado. Pues bien, no sé cómo narices etiquetar este disco, así que lo marcaré como Experimental Metal y ahora sí, empezamos.

Ulver es una banda que ha evolucionado largamente desde que arrancó hace dos décadas con una trilogía del más rabioso y primitivo Black Metal. 20 años después de metal, vanguardia, bandas sonoras y experimentaciones variadas que les han acercado al pop, al rock, a la música electrónica, al prog, al triphop, al tribal… Ulver regresa con ATGCLVLSSCAP, un disco que es un viaje onírico y espectral, un viaje entre la luz y la oscuridad.

El opening “England’s Hidden” es un corte que nos sumerge en un sinuoso éxtasis espectral y elegante y nos prepara para la siguiente pista, “Glammer Hammer”, donde el ritmo se acelera hasta parecer una suerte de danza vudú si es que algo así existe.

Llegamos ahora a una de las cumbres artísticas del disco: “Moody Stix”, un viaje de psicodelia oscura y serpenteante, a veces prog, a veces tribal… pero siempre hipnotizante y que nos lleva de la mano para soltarnos ante “Cromagnosis”. Este cuarto tema, que cierra la primera parte del álbum, es como caer al vacío. Bueno, más que caer, es ascender en medio de un vacío: es caerte en un pozo de gravedad cero, donde caemos hacia arriba y vamos descubriendo de forma progesiva (por aquello del prog, je je) el alcance de lo que tenemos entre manos.

Tras el descanso que supone “The Spirits That Lend Strength Are Invisible” nos metemos en la parte oscura del disco. Ya se sabe, cuando uno asciende hasta más allá de la ionosfera descubrimos que el espacio es oscuro…

En esta segunda parte, “Om Hanumate Namah” es como un mantra que oyes lejano y te invita a seguirlo. Sirve de guía para entrar en “Desert/Dawn” que te aterriza en un mundo desconocido e inerte en el que todo se mueve a cámara lenta. “D-Day Drone” y “Gold beach” profundizan en esa sensación, haciéndonos partícipes de la experiencia de descubrir este nuevo mundo ulverita. La novedad aportada por “D-Day Drone” es una voz en off que da mucho sentido al título del tema.

Nowhere (Sweet Sixteen)” es una excepción dentro del disco ya que es una reinterpretación de un tema que la banda presentase en el Perditions City y que muestra acertadamente los 15 años de evolución de la banda que la separa de la original.

Llegando ya al final “Ecclesiastes (A Vernal Catnap)” es la síntesis de todo lo anterior, incluyendo también el último corte. Es como un suave despertar después del viaje que todavía no estás muy seguro de cómo ha tenido lugar.

El poema musical “Solaris” cierra uno de los mejores discos de Ulver y posiblemente del 2016. Si es la mejor obra de los noruegos está por ver, lo que está claro es que es un disco que, aunque es disfrutable por sí solo, merece la pena escucharlo como colofón de la carrera musical de Ulver. Un poco como el Distant Satellites de Anathema.