26 de marzo de 2018

Hace 11 años

Todo empezó hace 11 años, bajo la azulada luz de la refrigeración líquida de un Pentium 4 con overclocking, en un salón sin televisión. Tenía una de las paredes cubierta por sofás de diferentes modelos, una puerta que daba a la galería (donde estaban el tendal y la lavadora) y una segunda puerta, con remiendos de plástico ahí donde faltaban piezas de vídrio, que llevaba al pasillo del piso.

En ese salón, mirando la silueta de colores cambiantes de la Torre Agbar, creé la primera entrada de mi primer blog. Ya llevaba años publicando cosas en Internet, pero aquel día decidí dedicarme más a crear contenido y menos a pelearme con el CSS. Recuerdo vagamente que el primer post era de una ensalada... una tontería como otra cualquiera que de hecho creo que sobrevive en forma de fotografía en alguna ignota cuenta de Flickr. 

Desde entonces ha llovido mucho, pero de uno u otro modo he seguido blogueando, sobre todo en Blogger, pero también he publicado en Tumblr y WordPress. Sea como sea, mi idiosincrasia y mi anelo de privacidad me lleva a borrar muchos de esos blogs pasado cierto tiempo, siendo este el último de una larga serie.

Y aquí sigo, imbuido de cierto espíritu nostálgico blogueando desde mi móvil (utilizando la función de publicar vía e-mail). Son las 4.40 de la madrugada y me temo que mañana va a ser un día duro, así que debería pensar en cerrar por hoy...

Sin embargo, lo que quería dejar por escrito hoy es que tras años al pie del cañón, estos últimos días me parece haber dado con un pequeño reducto de gente que se identifica con el cyberpunk tal y como a mí me pasa.

Ha tenido que pasar más de una década para dar con está gente, y me pasa justo ahora, en mitad de una época de profundos cambios para mí. ¿Quiénes me lo iba a decir hace siquiera 2 meses atrás?

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