28 de mayo de 2018

Porque Roboute Guilliman mola tanto...

Me encanta este personaje de 40k, es la razón por la cual me reenganche a 40k con ultramarines. Hoy toca ver los pros de este personaje tan genial (¿contras? Guilliman no tiene!!) Pero antes de decir las cosas buenas y las más geniales, hagamos una recapitulación de quien es...

¿Quién es Guilliman?

Guilliman es el Primarca de los Ultramanarines, de las XIII Legión en el universo de 40k. Actualmente es el único primarca retornado en el bando imperial (y sinceramente, espero que los demás primarcas leales no vuelvan). Guilliman tiene una visión estratégica de las cosas, toma decisiones, sabe ver las consecuencias... si alguien puede salvar al Imperio es él. Unos se van de parranda al Ojo del Terror, otros se pasan una siesta de 9000 años en un asteroide... y luego está Guilliman, que se enfrenta a seres que le superan y da su vida por sus hijos...


Guilliman es un héroe, un líder, un estratega... para mí siempre ha sido como el emperador pero sin poderes psíquicos. Es el actual Lord Comandante, el Lord Regente... está el Emprah, y luego él. Este colega, antes de casi morir, ya hizo planes para hacer marines mejorados (se lo encargó a alguien que sabía que podía hacerlo y le dio los instrumentos para ello). Y cuando vuelve, se trae con él a no sé cuantos amigos mejorados, porque es la hora más oscura... Not Bad.  Luego de que le nombren Lord Regente lleva a cabo una Cruzada con los nuevos marines y salva el Imperio (¿de qué me suena eso?)

Bueno, vamos dando pinceladas, no está mal. Guilliman ha tenido algún "desliz" (cof, Imperio Secundus, cof), pero aun cuando ya lo había dado todo, lo resucitan para salvar la Galaxia. Quizás es hora de hablar un poco de los ultramarines...

Disciplinados, valientes, tácticos... son buenos adjetivos que definen al marine espacial del capitulo de los ultramarinanes. Son la 13 Legión, aun están en activo y su semilla genética es la más pura, no habiéndose degradado nada. También son llamados los Hijos de Guilliman y durante 100 siglos han seguido luchando por el Imperio.


Ahora vamos un poco al sitio de las sombras. Los ultramarines son los niños mimados de GW. Si miras el número de personajes especiales que pueden llevar los ultramarines como capítulo, es el más grande de todo el juego. Los ultramarines venden, por eso el primer primarca en volver ha sido Roboute, no es casualidad... pero sólo por eso me encanta aun más. Leo y releo los momentos de su vuelta, de su nueva cruzada, de sus decisiones... y es que es un máquina. Por mí, se podía quedar él solo contra los 6 primarcas demoníacos del Caos, aunque ya es casi vox populi que van a sacar más primarcas leales, pero bueno, ninguno le hace sombra.

Decidme un primarca leal que haya hecho la mitad de cosas... No se nota que barro para casa ¿no? Me sorprende que pueda llevar la propia espada del Emperador, bueno realmente es una de las espadas, que tenía varias. 

Si estos motivos no te han convencido, eres un hereje y te mereces la Paz del Emperador.

¡¡Namaste!!

10 de mayo de 2018

Jugar contra la máquina... en los juegos de mesa

En los "últimos tiempos" he tenido la suerte de jugar a juegos de mesa, es decir, todos los amigos jugabamos... contra una tablet. Me explico. Mi experiencia se reduce a dos juegos, Imperial Assaultt y Mansiones de la Locura.  El primero tiene un sistema de campaña, bastante entretenido y un modelo de "mini-misiones" de elecciones y tiradas, que te pueden dar malos o bonus. El segundo es para jugar partidas sueltas, con bastante dificultad (y muchos números de no ganar).

Veamos sus caracteristicas, sus pros y contras.

Las partidas contra Skyn... digo la tablet, tienen cosas buenas, por ejemplo, ganas el elemento sonoro. Los ruiditos, como te explican algunos diálogos o descripciones. Pues a mí, esas cosas me molan. No revolucionan el juego pero mola.

La segunda cosa que me gusta especialmente es que puedes jugar en modo cooperativo pero que realmente hay un malo, que luchas o te confrontas contra alguien. Y ese alguien, tiene inteligencia. Recuerdo alguna vez, de jugar a este tipo de juegos, y que el colega era el malo o el master al cual derrotar. Discusiones que hago esto, que hago lo otro, que me lo pienso (cosa importante porque ganas tiempo porque solo tienes que planear con tus colegas y la maquina no tarda nada en actuar), etc, etc... Bueno esos son las dos grandes ventajas (o cosas que me gustan especialmente). Pasemos a las cosas no tan guapas...

La principal cosa mala, sobretodo en la IA, es que tienes que interpretar unas reglas, unas instrucciones, que se supone que hace la máquina, para ir contra el jugador... y a veces queda poco claro.

Las reglas no siempre están claras, por temas de traducciones y otras cosas  (aquí con el tema del castellano nos podíamos pegar unas discusiones bizantinas) y hay otros motivos. Yo no soy de leerme los juegos, para que mentir, y siendo más pobre que una rata, no puedo invertir en estos temas.

Otra cosa que me gusta, y esto es más de los juegos, es que los dos juegos que menciono están muy nivelados. Yo juego a un juego de Coolminiornot y lo noto descompensado (empieza a buscar reglas de la casa para parchearlo y que mejore, y lo hemos hecho pero aún se tiene que trabajar más, mira como lo del Plan, Do, Check and Act). Yo he tenido muy buenas sensaciones de los dos juegos, pero bueno. Cabe decir que esto no es ni bueno ni malo, solo algo que es algo a favor de este tipo de juegos, no como cosa que vea como una ventaja per se.

También es que estos dos juegos tienen continuidad. No son como un zombicide, te saco el básico, una expansión grande, dos pequeñas y juego cerrado. Hay mimo, cuidado... aunque también quiere decir que vas a dejarte más dinero... pero creo que merece la pena (lo bueno de ser pobre es que no vas a invertir dinero porque no puedes).


Chutulu siempre mola...

Tiene que quedar claro que no se tiene que hacer trampa, hay que ser honesto y estar bastante atento, porque sino la cosa no funciona. Me explico. En Imperial Assault, pierdes cuando todos los personajes quedan heridos (les quitas todas las heridas, no mueres pero quedas "debilitado" y sigues jugando). 

Al final, lo importante, es quedar, echar unos dados y pasar un rato agradable con los amigos (aunque sea a juegos de mesas, que los juegos de rol siempre molan más). Decir que lo dicho y expuesto en este post, es una mera opinión personal.

Como anecdota de la última partida que jugamos al Imperial Assault, estábamos al final de la mision, me tocaba actuar y acabamos turno, y delante del malo maloso, con un resultado ajustado, y se me ocurrió una idea, más bien un consejo "táctico" (recordar que táctica es enfrentarse a un reto inmediato y estrategia es más a largo plazo) y propuse un plan de acción... que funcionó. Y me acordé que de vez en cuando, me da por juntar dos neuronas, visualizarlo y podria decirse, que soy un jugador "táctico".

Namaste!!!

2 de mayo de 2018

La distopía que viene

Acabo de ver el capítulo Autofac de Philip K. Dick's Electric Dreams donde se trata una situación post-apocalíptica debido en parte a una IA, un capítulo con sus más y sus menos y hacia el final nos descubre que se guardaba algunos ases en la manga.

Sea como fuere, la hipérbole que inicia el capítulo es muy lejana, pero no por ello deja de ser interesante pensar el momento en el que las máquinas y las IAs empiecen a sustituir de forma masiva primero e incontrolable después los procesos productos humanos. Permitidme aclarar que no es que me haya convertido en un neo-ludista de repente, sino que soy un firme partidario del progreso tecnológico en general, aunque reconozco que se producirán retos sociales importantes que hay que saber afrontar.

Lo que creo es que la propiedad de las máquinas debería estar regulado de tal forma que a medida que los robots industriales, las IAs y la cibernética vaya eliminando puestos de trabajo, haya suficientes recursos públicos para que la gente no sea desahuciada del terreno laboral sin más. Hablando en plata que los robots paguen impuestos para financiar una RBU. Pero claro, esto sería una utopía y yo tiendo a pensar más bien en la distopía... y eso que vivo en uno de los mejores lugares de este planeta para vivir: un país de la vieja Europa.

Antes de plantearse una especie de socialismo cibernético utópico en el que la población se beneficie en masa de la producción automatizada y ultra-eficiente (algo que creo honestamente que terminará llegando dentro de muchas décadas sino unos pocos siglos), antes hay que pagar el peaje en forma de neo-feudalismo...

El mundo que viene va a ser jodido de narices, lleno de crisis económicas y sociales de todo alcance y poco a poco empieza a materializarse. Han bastado unas pocas décadas desde la caída del muro de Berlín para que la gente se haya apoltronado del todo y haya olvidado el espíritu de la lucha de clases. De otro lado, una vez confirmado que no existe ningún peligro rojo que amenace a las economías de mercado, las máscaras que se habían empezado a caer en los 80 ya apenas tapan nada. Al final resulta que el Estado del Bienestar no existía, sino que eran los padres, que todo fue un teatro y parece que estamos en la última escena.

Más aún, muchos países orientales antes relegados a ser las maquilas de occidente hoy no es que reclamen su parte del pastel, ¡resulta que se han abierto su propia pastelería! Pero lo más dramático es que los clientes de la pastelerías orientales están acostumbrados a otras normas y son mucho menos exigentes.

Por ejemplo, China está implementando un sistema de "puntuaje de crédito social" que parece sacado de Black Mirror (bueno, de hecho... Nosedive) y visto lo visto, está empezando a tener un resultado temible.

Vale que ahora mismo es una herramienta más de censura política y no es más que la vieja fórmula de estado autoritario + control social, pero de hecho el problema es que en un futuro no muy lejano no hace falta que sea una dictadura la que haga eso, sino que en el "mundo libre y democrático" una corporación suficientemente grande puede llegar a suponer un problema similar. No es un tema tan imposible como parece.

Pongamos un futuro cercano en el que los gigantes tecnológicos (Facebook, Apple o Amazon por ejemplo) han dado algunos pasos más y han adquirido una posición abierta y dominante en algunos mercados como banca comercial, farmacéuticas, hospitales, bienes inmuebles, telecomunicaciones o gestión de coches autónomos (negocios donde tienen metidos sus tentáculos bursátiles desde hace años). ¿Qué impediría que estas corporaciones vetaran a sus clientes en función de algún tipo de "crédito social"?

Los estados pensareis algunos. Ya. Los mismos estados que llevan siendo manipulados por el gran capital desde que existe la democracia, ¿no?

Pues eso.
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