16 de octubre de 2018

En memoria de Stafford: dos nuevos miembros para la tribu

Este sábado me tocaba dirigir el escenario que tengo en curso de La llamada de Cthulhu (que he tenido a bien llamar "El volumen número 12"). Tras un par de horas revisando las notas de la sesión anterior y planeando maldades, justo una hora antes de la hora H, recibo un whatsapp preguntándome si había algún problema si se unían a la partida una pareja que nunca había experimentado la catarsis rolera.

Problema ninguno, por descontado, pero tal vez que la primera partida de alguien no debería empezar a la entrada de un túnel escondido en una caldera en un caserón abandonado en mitad de un bosque galés en las postrimetrías de la época victoriana...

Tras darle algunas vueltas al asunto metí en la mochila patatas fritas, dados, el suplemento Aventura! para Eirendor y el Fate Acelerado, dos pequeños reglamentos que creo que son suficientemente sencillos para jugadores novatos. El primero tiene unas reglas sencillas, con sabor a rol clásico (es una variante de D&D al fin y al cabo) y una ambientación atractiva y fácil de imaginar. El segundo requiere un poco más de imaginación, pero a cambio es más sencillo de gestionar para los jugadores noveles porque tienen muchas menos mecánicas. Además es multiambiental y puede adaptarse a lo que haga falta sobre la marcha.

Una vez en la mesa, los jugadores querían algo de fantasía con elfos, enanos y demás, así que el sistema estaba claro: puse los 4 dados fate encima de la mesa y les expliqué lo que eran los aspectos y los estilos. Les di libertad total para hacer los personajes que más les pitufasen y esto fue lo que hicieron: una especie de paladín enano, una guerrera elfa, una maga elfa, un ladrón humano y un hombre-águila. Y ese hombre pájaro me dio la pista necesaria para la ambientación: Glorantha, además de una excusa fantástica de rendir justo homenaje a su desaparecido creador.

Los jugadores serían héroes de sus respectivas culturas y su cometido sería hacer, ni más ni menos, una Búsqueda Heroica. El enano sería un mostali hierro, las elfas eran aldryanis de distintas razas (no lo llegué a precisar, pero probablementre una marrón y otra verde), el humano era un ladrón del Corazón del Imperio y el hombre-águila era, por supuesto, un huschen.

Tirando de memoria armé una partida basándome en una viejísima publicación en internet (Anibal Corporation según me ha recordado amablemente un usuario de G+) en la que algo había pasado en el mundo, el frío y el invierno había llegado antes de tiempo, el sol languidecía en un perpetuo crepúsculo, las plantas se agostaban, los trolls invadían la superficie y el Sumo Pontífice de Yelm se moría. Con este planteamiento, los personajes eran requeridos para ir a una extraña montaña a por un fruto dorado al Jardín de Flamal para curar al Sumo Sacerdote y con él, pensaban, también al sol.

La partida empezó con algunas dudas por parte de los novatos que no sabían muy bien qué se esperaba de ellos, pero pronto se encauzó y tras una escena que implicaba cíclopes lanzando rocas y una osera todo el mundo había interiorizado el funcionamiento de sistema de juego.

Pero lo bueno empezó poco después, cuando los jugadores -nuevos y viejos-, fueron desprendiéndose de los prejuicios racionales y se dieron cuenta de que la partida iba sobre simbolismos y mitología y que eran libres para añadir su granito de arena a la narración.

Robaron armas a dioses, inventaron hechizos que no venían en ningún libro de reglas, se transformaron en avatares de sus dioses, combatieron el vacío del Caos con recuerdos y fueron el escudo de la Ley. Todo sin tener ni idea de lo que era una Búsqueda Heroica ni conocer absolutamente nada de la mitología gloranthana... porque al final el lenguaje de los mitos y los símbolos son nuestro vehículo de pensamiento más atávico y primario. Y eso es justo lo que Greg Stafford nos enseña en sus juegos.

Por lo visto la pareja invitada quedó encantada con la experiencia y quieren más, así que creo que Greg, que estará con el Abuelo Mortal, estará satisfecho con el resultado.

4 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho esta entrada, a la que he llegado al viejo estilo, surfeando por internet no sé ni como. Me parece que somos de la misma quinta. Quién nos iba a decir que ahora íbamos a disfrutar más de esto que cuando ni dormíamos hace 15 años barruntando objetos mágicos o bocetando NPCs...

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    1. Gracias! Me regalaron mi primer juego de rol (La llamada de Cthulhu) en el 94, para que calcules si somos de la misma quinta.

      He tenido mis etapas, pero sí, esta está siendo una de mis mejores etapas roleras. Yo creo que es que ya somos perros viejos y nos volvemos muy eficientes en nuestras horas de vicio :D

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  2. ¡Olé! Genial partida y Glorantha a tope. :-D ¡Stafford estaría orgulloso!

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    1. Vaya, muchas gracias por tantos elogios en tan pocas palabras!

      Aquella noche se alinearon los astros y todos los jugadores pusieron de su parte para que la partida saliese perfecta, porque reconozco que no consigo alcanzar esas cotas de calidad a menudo ¬¬'

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