25 de abril de 2019

Mastodon

Llevo unos días usando Mastodon para ver si es una alternativa viable a Twitter y de momento me está convenciendo. Por una parte me permite tener una app en el móvil desde el que "tootear" tonterías de vez en cuando, que es uno de mis usos habituales de Twitter. Por otra, me permite seguir a gente y acceder a sus publicaciones, igual que en Twitter. Lo único malo que tiene es que si sigo en Twitter es porque sigo a determinada gente, y renunciar a la aplicación del pajarito implica perderles el rastro.

Creo que lo que voy a hacer por ahora será ponerle el candadito a Twitter, pero mantener la cuenta. Así puedo acceder de cuando en cuando y ver el mundo de las redes sociales mainstream. Por el momento, la única app que dejaré instalada en el móvil será Fedilab, la que uso para acceder a Mastodon.

¿Pero qué demonios es Mastodon? Se podría definir como un Twitter descentralizado y orientado a la privacidad. El funcionamiento es muy similar: tienes un perfil, seguidores y seguidos, publicaciones (llamadas "toots"), puedes usar hashtags, marcar como favoritas publicaciones y también republicar las de terceros.

Las dos grandes diferencias es que no hay un único servicio de Mastodon, sino que quien quiera puede crear una instancia y ofrecer el servicio desde sus servidores, y que estas instancias pueden estar abiertas al resto del mundo o ser privadas.

Cuando te registras lo haces en una instancia concreta (mastodon.social por ejemplo) y a partir de ahí tienes acceso a tu timeline personal (con los toots y los de la gente que sigues), un timeline local (con los toots de todos los que están en la misma instacia que tú) y la historia federada (con todos los toots de todas las instancias públicas... un poco loco).

Lo que no tiene en comparación con Twitter son los trending topics o el ruido que se tiende a formar en las redes sociales más populares, con cientos de miles de usuarios hablando sobre los temas dominantes y toda esa mierda.

Como decía, llevo unos días usándolo y cuando me conecto tengo una sensación parecida a la que tenía cuando hace muchos años lo hacía al IRC, es como estar accediendo a una pequeña realidad lejos del ruido y la saturación del internet actual 😃.

22 de abril de 2019

Dilbert y los estereotipos rancios de los 90

Acabo de leer la #bonilista de esta semana, una lista de correo que se publica cada domingo y está escrita por David Bonilla, un informático que durante años se dedicó a ser el nexo de comunicación entre técnicos y muggles, y que tiene la virtud de poner en blanco sobre negro muchas de las cosas que suceden en nuestro pequeño mundo de picateclas.

El texto de esta semana trata sobre Dilbert, una tira de cómic que satiriza el entorno corporativo de los 90, cuando las multinacionales funcionaban como pequeños estados y generaban un entorno de trabajo burocratizado hasta la estupidez. Una buena parte de los que empezamos nuestra carrera profesional antes de la crisis de 2007 lo hicimos como curritos en una de esas multinacionales (nosotros las llamamos "cárnicas") donde se vivía ese ambiente.

"Hay toda una nueva generación de desarrolladores que no se sienten identificados con la misma, ni entienden la fascinación que sentimos por el personaje -al que ven sólo como un rancio estereotipo- los más veteranos." escribe el autor como queriendo tirarme una losa con todos mis años en el ramo grabados en ella.

El zeitgest del que habla Bonilla tuvo tanto impacto que se han generado obras de culto entorno a él. Dilbert no es una casualidad, se genero una brutal cultura de trabajo corporativo que se refleja en otra obras como Microsiervos, la novela que inspiró el blog que lleva su nombre y que describe el día a día de los programadores de una empresa ficticia creada a imagen y semejanza de Microsoft.

Es verdad que estamos en un momento en el que la mayoría de las empresas han colgado la corbata y se muestran más amigables. Engañosamente amigables de hecho. La corrección política, las sonrisas impostadas, las americanas con camiseta, el optimismo ante el fracaso, el auto-empleo o el advenimiento de los nuevos emprendedores son los árboles que no nos dejan ver el bosque del aplastante y omnímodo dominio de las corporaciones sobre todo y todos.

Antes sabíamos que debíamos desconfiar del malvado director de recursos humanos Catbert.

11 de abril de 2019

Sobre la crisis que está llegando

Acabo de leer el siguiente texto en un foro y no puedo estar más de acuerdo.

Ya hay crisis. Es que estar en crisis no es ver a gente llorando por la calle y todo desierto. Tu te vas a un país latino y ves a montones de gente por la calle y las cafeterías llenas pero son países en crisis con sueldos de miseria. Aquí va siendo igual. La gente cada vez trabaja por sueldos más bajos que no les dan para nada y poco a poco veréis como el país y las ciudades van envejeciendo. Si le preguntas a la gente de los países en crisis qué dia o qué año llegó no te lo saben decir. Va llegando y ya está. Un día dentro de diez años cogerás el metro en Bcn por ejemplo y lo verás envejecido y sucio. O caminarás y verás las tiendas viejas y sin reformar y recordarás cuando tras la Olimpiadas todo era nuevo y reluciente. Pero la gente seguirá yendo igual a trabajar por 700 euros. El que tenga tabajo claro. Es algo lento pero ya se va viendo.

En los próximos años veremos como nuestro nivel de vida va a languidecer si lo único a lo que damos valor es lo que podemos contabilizar hoy en moneda contante y sonante.

Tenemos que empezar a practicar el desapego y combatir la inercia consumista en la que hemos crecido si queremos mantener la cordura y no entrar en una espiral de frustración.
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