20 de mayo de 2019

Un día con el móvil

Estos días de atrás se hizo un llamamiento en un grupo de Telegram para que hablásemos de cómo nos relacionamos con el móvil durante el día a día. Este es el resumen que he hecho yo de un día cualquiera.

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Mi relación con el móvil se inicia por la mañana cuando suena su despertador. Conecto el bluetooth para que móvil y mi reloj inteligente Amazfit Pace se sincronicen, consulto en Amazfit Watch las horas de sueño y miro las medias de la semana y el mes. Luego reviso las aplicaciones de Gmail, Coinbase y Podcast Addict. Estas cosas las seguiré haciendo de forma rutinaria durante todo el día.

Pongo un podcast (a una velocidad de x1.3) de un podcaster que cuenta cosas interesantes, pero me enerva su forma de contarlas y salto de la cama. Cuando estoy listo para irme, conecto los cascos al móvil y salgo de casa.

Aviso por WhatsApp a mis compañeras del trabajo con las que habitualmente voy, que hoy no me esperen, que voy mal de tiempo, así que iré en tren.

Llego a la estación de tren, me acuerdo de los padres del señor de la taquilla que no está en su sitio, pido un café y anoto el gasto en Trello.

Compruebo que el taquillero sigue sin llegar, por lo que no puedo recargar mi abono (una tarjeta con tecnología NFC por cierto) y me saco un billete sencillo en la máquina de la estación, que cuesta el doble que con el abono de transporte.

Cuando ya estoy en el tren, abro Evernote y empiezo a tomar notas de lo que he hecho hasta este momento.

Me paso por WhatsApp y entro en un grupo de amigos donde llevan desde anoche debatiendo sobre Vengadores Endgame.

Reviso mi feed de blogs con Feedly. Como sigo escuchando podcasts lo que hago es revisar titulares y leer algunos artículos en diagonal. Sigo bastantes blogs de seguridad informática y ojear artículos me es bastante útil para estar más o menos informado y saber si hay algo el lo que deba que profundizar más tarde.

Con tanto tomar notas me paso mi parada de tren, así que salgo del tren rápidamente y pienso cual es el tren que tengo que coger ahora. Por un momento pienso en bajarme la app de Renfe Cercanías o algo así, pero no, yo no uso el móvil para estas cosas. Cambio de andén y pregunto a una chica.

Dejo de escuchar el podcast con el que estoy y pongo Spotify, en concreto el disco Sulphur English de Inter Arma, recomendado en un post leído poco antes en Feedly. 

Llego al edificio que parece un búnker salido de la mente de Le Corbusier, me quito los cascos y entro en la oficina.

Dejo el portátil arrancando mientras me preparo un café. El café es importante, ya se sabe, el oficio de programador consiste en convertir cafeína en líneas de código.

Mi centro tecnológico ahora pasa a ser un ordenador Acer Aspire 3, una máquina básica que bordea lo suficiente para mi trabajo. Normalmente nunca apago el ordenador, sino que lo suspendo, pero ayer escogí la opción "Actualizar y apagar" debido a una actualización de seguridad de extrema importancia y urgencia que Microsoft había mandado el día anterior. Arranco todos los programas habituales mientras doy los primeros sorbos de café.

Entro en Spotify y miro qué novedades hay relacionadas con las bandas que sigo. Veo que una vez más hay muchos más singles que discos y reniego para mis adentros: no me gusta escuchar singles sueltos.

Uso Spotify por dos motivos, puedo usar la misma aplicación y usuario en diversas plataformas y por su sincronización con Last.fm, que recoge estadísticas precisas de todo lo que escucho.

Durante el trabajo miro de vez en cuando tanto WhatsApp como Telegram desde sus respectivos clientes web. El de Telegram es independiente, pero el de WhatsApp funciona bastante mal, tengo que tener el móvil cerca y entrar y salir de vez en cuando para refrescar la conexión. Si lo uso desde el ordenador es porque así no me bajo todos los audios, videos e imágenes que la gente tiene la manía de mandar y así me evito tener que hacer limpieza en el móvil tan a menudo.

Hoy estoy hambriento, así que nada más que dan las 14.00 me voy al comedor y me pongo a darle a la manduca. Mientras tanto miro en le móvil mi feed de noticias y entro en meneame.net desde el Firefox Focus, un navegador que solo funciona en modo incógnito y tiene integrados bloqueadores de publicidad.

Al poco llegan mis compañeros y hablamos de la burocracia de las elecciones y las mesas electorales. Las dudas que nos surgen son rápidamente contestadas por Google.

La tarde pasa lenta entre errores desconocidos, artículos de sobre OpenSSL de hace años y compilaciones defectuosas para Mac OS X. Cuando abandono por fin la oficina lo hago sin mis cascos, por lo que en el camino de vuelta a casa debo prescindir de música o podcasts. Aprovecho para llamar a mi novia por WhatsApp. Uso siempre llamadas de WhatsApp por costumbre.

Al llegar a mi casa enciendo mis portátiles (un Sony Vaio con Linux Mint Debian Edition y un Samsung RC520 con Kubuntu) mientras pongo un podcast sobre noticias de tecnología que no había podido escuchar por no tener cascos. Los podcast los pongo siempre en el móvil, desde Podcast Addict y con los datos que me da mi tarifa.

Al caer la noche, me dispongo a hacer una rutina ligera de ejercicio en casa como parte de mi acondicionamiento previo a la vuelta al gimnasio del mes que viene, por lo que pincho una lista (breaking the law, breaking the law 🤘) adecuada para la ocasión.

Ya en la ducha vuelvo a cambiar y pongo a otro podcaster que vuelve a hablar de tecnología y que está muy activo últimamente. Como el móvil tiene protección de nivel IP65, lo meto conmigo en la ducha sin miedo a que se estropee. Normalmente uso un altavoz bluetooth Sony SRS-XB10, también resistente al agua, pero ahora mismo está sin batería.

Para terminar el día, pienso en el sueño que tengo. Normalmente veo alguna serie de Netflix o Amazon desde la cama con la estupenda pantalla de mi móvil, pero hoy me he dedicado a terminar de escribir este texto y se acaban los minutos de batería de mi cerebro.

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Hasta aquí han sido notas tomadas desde el móvil en ratos muertos con la app Evernote. Mi conclusión después de hacer este seguimiento durante todo el día me doy cuenta que lo uso como una extensión del ordenador. Todas mis apps habituales tienen su versión en cada plataforma y están sincronizadas con algún tipo de servicio en la nube. Además instalo apps si las voy a usar intensamente, sino uso las versiones web, que son mucho menos intrusivas y no ocupan espacio.

Lo último a comentar es que mi actual móvil es un Sony Xperia XZ2 comprado de segunda mano. Pese a las críticas que ha recibido en las reviews, tras un tiempo de uso, puedo decir que me encanta este móvil.

Tiene una cámara de 19 MP que hace que hasta yo saque fotos decentes, un procesador Snapdragon 845 que lo sitúa, un año después de su salida, todavía como un gama media, 4GB de RAM y 64GB de memoria interna. Su carcasa de cristal, de un color que han llamado Deep Green, es preciosa y a veces le quito la funda para poder apreciarla mejor.

Y lo mejor que tiene es una espectacular pantalla de 5,7'' Full HD+ HDR que es como tener una mini televisión Sony Bravia. Hay un montón de cosas que todavía no he probado como la carga inalámbrica y la grabación de vídeos en 4K HDR y stop motion.

Tengo una tarifa de Lowi por la que pago 12 o 13 euros al mes en total que me da 12 GB acumulables, más que suficientes para hacer todo lo que hago sin tener que exponer el móvil y su batería a conexiones WiFi externas.

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