11 de junio de 2019

Instalar Grive en Manjaro KDE

Una buena parte de mis archivos de uso común están en Google Drive, el servicio de Google de almacenamiento en la nube. Sé que no es una buena elección, pero es la que he usado desde hace mucho tiempo y a la que más estoy acostumbrado. Dejando por un momento al margen las cuestiones filosóficas, uno de los mayores inconvenientes de Drive es que no tiene aplicaciones oficiales para GNU/Linux, así que hay que usar alguno de los diversos programas que explotan la API para subir y bajar contenido.

Grive es uno de esos programas que te permiten sincronizar directorios locales con la nube de Drive, sin embargo lejos de la simplicidad a la que ya estamos acostumrados los usuarios de GNU/Linux, este no se instala con un simple apt-get install grive, al menos en Manjaro. ¿Qué he tenido que hacer para instalarlo? Veámoslo.

Activar AUR en Octopi


Lo primero es activar AUR (Arch User Repository) en Octopi, el software de gestión de programas que incluye Manjaro. AUR está desactivado por defecto y debido a su potencial falta de seguridad ahora mismo ya no puedes activarlo a golpe de click.

Lo primero de todo es instalar compiladores del paquete base-devel. Es bastante fácil:

  • Ejecuta en el terminal el comando sudo pacman -S base-devel.
  • Selecciona todos los paquetes (es la opción por defecto).
  • Instala todos los paquetes.

Ahora tienes que activar AUR en Octopi y para ello necesitas instalar antes un helper.

  • Vete a Menú de inicio > Favoritos > Añadir/Quitar software.
  • En la caja de búsqueda busca pacaur.
  • Haz click derecho sobre el paquete encontrado y selecciona instalar.
  • Haz click sobre "Aplicar", justo al lado de la caja de búsqueda.
  • Cierra y vuelve a abrir Octopi para que los cambios se tengan encuenta.
  • Vete a Herramientas > Opciones > AUR y selecciona la opción pacaur.

Instalar y configurar Grive


Instalar Grive es muy sencillo, hay que hacer lo mismo que con el helper de AUR pacaur.

  • Vete a Menú de inicio > Favoritos > Añadir/Quitar software.
  • En la caja de búsqueda busca grive.
  • Haz click derecho sobre el paquete a instalar (pueden salir varios, yo escogí el que se llama grive a secas) y selecciona instalar.
  • Haz click sobre "Aplicar", justo al lado de la caja de búsqueda.

En este punto grive ya está instalado, pero hay que configurarlo la primera vez y vincularlo a tu cuenta de Google Drive. Por algún motivo que desconozco, grive sólo funciona sobre la carpeta donde fue instatalado. Puedes tratar de lanzar la configuración desde otro sitio, pero al final fallará.

  • Abre un terminal y sitúate en el directorio donde está instalado grive. En mi caso está en /home/miusuario/.cache/pacaur/grive/.
  • Ejecuta el comando grive -a.
  • Vete a la dirección que te muestra el programa. Te llevará a la web de Google Drive para que te logues con tu cuenta y te devolverá un código.
  • Vuelve al terminal y pega el código.
  • Espera a que termine de descargar y sicronizar todos tus ficheros de Google Drive.

¡Y ya está! Ahora, cada vez que quieras sincronizar de nuevo los cambios entre ambos directorios deberás hacerlo simplemente ejecutando el comando grive.

Fuentes:

8 de junio de 2019

Manjaro KDE Plasma, una rolling release


En el pasado fui un gran aficionado a probar distros de GNU/Linux, casi de forma rutinaria, simplemente por probarlas. Recuerdo justo el momento en el que dejé de hacerlo, cuando un jefe -y sin embargo amigo- me recomendó que me dejase de experimentos en el día a día y fuese a lo práctico, algo así como "ya tendrás tiempo de complicarte la vida con Linux cuando lo necesites en el trabajo". Era justo la época en la que un astronauta simpático te mandaba un CD con su distro a casa si se lo pedías.

Aunque es cierto que mis derroteros profesionales en el mundo de los sistemas me vincularon principalmente a entornos Windows (y más en concreto a Vista) y al final no tuve que hacer cosas muy complicadas con GNU/Linux, sí me pasé a la comodidad de usar la distro que me funcionaba. Primero fue Ubuntu y luego Linux Mint, en sus versiones LTS a ser posible para evitar tener que pensar mucho.

¿A donde quiero llegar con todo esto? A que esta semana tomé la decisión de volver a complicarme la vida. Quise dar un salto fuera de mi área de confort y tener un GNU/Linux que con el tiempo vaya conociendo poco a poco, para luego adaptarlo y exprimirlo.

Mi elección ha sido Manjaro KDE por 3 motivos. El primero es que quería probar una rolling release (una distro en evolución contínua). El segundo es que tras muchos años de escritorios ligeros me apetecía volver a un escritorio potente, con muchas opciones de configuración y muchas tonterías gráficas. Además KDE fue mi primer escritorio y me trae buenos recuerdos. Y el tercero pero no menos importante, es que quiero salirme del entorno habitual de distros basadas en Debian o Ubuntu (Manjaro está basado en Arch Linux).

Tras tomar la decisión fue a la web de Manjaro y escogí la opción adecuada. Tuve algunos problemas al bajar la ISO (de cerca de los 2 Gbs): iba extremadamente lenta y cuando estaba terminando se me cortaba. Cuando descubrí que era porque estaba haciéndolo a través de la VPN integrada del navegador Opera y lo desactivé todo fue como la seda. Tomad nota de ello y no hagáis el primo como yo, que perdí 3 horas por culpa de eso.

Con la ISO en mi poder, desde Windows lancé mi antigua copia de Linux Live, un software para crar pendrives bootables. El programa me advirtió que puede que la versión de Manjaro era muy nueva y puede que no me sirviera. Lo hice de todas formas y efectivamente no servía. Tras una hora más peleándome con la BIOS, recordé la advertencia. Arranqué Windows de nuevo y seguí las instrucciones de la web de Manjaro (usé Rufus).

Una vez solventados todos los problemas previos, la instalación fue rápida y perfecta. Escogí la opción de formatear el disco duro entero y dejar que Manjaro crease una pequeña partición /swap. A parte de eso y de escoger la configuración geográfica (idioma, distribución del teclado, horario...) no tuve que hacer nada más.

El resultado es que en media hora tenía instalado y corriendo fluídamente Mankaro KDE en mi ordenador Samsung RC520, un portátil de gama media del 2012. Mi primera impresión fue, por primera vez en muchos años, similar a las primeras instalaciones de GNU/Linux que hacía, maravillandome con los juguetes gráficos de KDE y Gnome 2: "¡Qué bonito es este escritorio!".

Como se puede ver, recién instalado apenas ocupa espacio. Ciertamente la instalación base no incluye ninguna suite pesada, pero tanto mejor, así sólo instalas lo que realmente quieres y no te andas encontrando con programas redundantes.


La selección de software que incluye el sistema recién instalado incluye, además de herramientas propias de KDE: Firefox, Thunderbird, VLC, Steam, Skype y Microsoft Office 365. El gestor gráfico de software propio es el Octopi, que todavía no tengo controlado, pero que será el siguiente paso para instalar las cosas básicas que me faltan. Pero eso será en otro momento, porque es viernes y está anocheciendo, así que se acerca la hora de las cervezas.

Printfriendly