8 de julio de 2019

Tetas, sangre y robots


Love, Death & Robots es una antología de cortos de animación de ciencia ficción distribuída por Netflix y de fácil digestión. Parece ser que la idea era hacer lo que se intentó hace casi 40 años con Heavy Metal, pero el resultado es un poco descafeinado una vez que el humo de los fuegos artificiales se ha desvanecido.

Heavy Metal fue una antología de cortos de animación orientados a un público adulto y conectados entre sí a través de un elemento común: el Loc Nar, una manifestación del mal en estado puro. A ese punto de partida se le añadió una animación mucho mejor que la media, una banda sonora con primeras bandas de heavy metal y una considerable (para la época) dosis de sexualidad, que si bien hoy lo podemos ver como sexista y retrógrado, entonces sí resultaba transgresor para el gran público.

Heavy Metal fracasó como producto comercial (fue estrenada en cines) y tuvo serios problemas con los derechos de explotación de la banda sonora, pero se convirtió en una película de culto por su imagenería y su espíritu. Personalmente la historia de Taarna me parece una maravilla que me encandila como el mejor cómic europeo de ciencia ficción, de donde creo que toda la cinta bebía con fruición.

¿Love, Death & Robots es un equivalente a Heavy Metal? Ni de coña.

La puesta en escena de la serie es bastante buena, con una buena muestra de estilos de animación variopintos, algunos centrados en el realismos, otros más cartoon y otros más "artísticos". Pero no nos dejemos engañar por las abundantes tetas con las que tratan de distraernos, es animación con una calidad de finalista de certamen internacional. No han inventado el rotoscopio.

En lo que respecta a los guiones la cosa flojea más. Love, Death & Robots recicla ideas que en muchos casos ya están sobradamente explotadas (Yogur al poder y Tres robots no son precisamente originales, pero es que el argumento de La Edad de Hielo sale en el especial de Halloween de los Simpsons de 1996...) o son bastante predecibles (como Más allá de Aquila o La testigo), pero las envuelven con sangre y tetas para hacer más atractivo el tema. En otras palabras, apela a la respuesta emocional de la violencia y el sexo para esconder sus carencias narrativas. Y si bien podemos entender el sexismo de hace 40 años, querer reproducir en 2019 la misma fórmula no deja en buen lugar a las cabezas pensantes tras la nueva antología.

Si tuviera que decidir cual es el mejor corto me quedaría con Zima Blue, que al menos a mí sí que me sabe a cómic europeo. Hay otros, como Afortunados 13, Trajes o La guerra secreta que son divertidos y tienen una buena animación y luego están otros como Buena caza, una fantasía adolescente de venganza con animación regulera.

Aún con todo Love, Death & Robots no es particularmente mala, es símplemente un producto mainstream, ciencia ficción facilona cuyo mayor problema es que nos la han vendido como la nueva Black Mirror. Y claro, va a ser que no cuela.

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