5 de diciembre de 2019

Arcadia, la ciudad del eterno esplendor

Lo que sigue es parte de la ambientación de juego que tengo bosquejada en mi cabeza para partidas de ciencia ficción (que no me atrevo a clasificar de dura, pero que tampoco es space opera). Aunque cuando pienso y escribo estas cosas siempre tengo en mente el CdB Engine, este texto en concreto es lo que llaman ahora "agnóstico".

La estación espacial Arcadia

Arcadia es una enorme estación espacial que orbita alrededor de un agujero negro. Las leyendas cuentan que contiene el mayor archivo de conocimiento de la galaxia y que crece con el paso del tiempo ya que es el destino de innumerables sabios que peregrinan hasta allí portando con ellos el conocimiento de sus civilizaciones.

Una cantidad significativa de vendedores de crecepelo estelar, profetas y charlatantes de todo pelaje dicen venir de Arcadia como parte de su historia, pero realmente no se sabe de nadie que haya estado y vuelto para contarlo.

La realidad es muy distinta. Arcadia, la ciudad del eterno esplendor, antaño un gran mundo colmena, es principalmente una ruina gigante infestado por mutantes. Si bien existe una Ciudad Alta donde un grupo de privilegiados viven bien, la mayor parte de la estación es una enorme arcología espacial abandonada en la que millones de personas sobreviven como pueden a las hordas de mutantes, los inquisitivos sacerdotes de la Ciudad Alta y los ocasionales ataques de bárbaros caníbales.

El continuo espacio-tiempo

La estación está lo suficientemente cerca del agujero negro como para que su masiva gravedad afecte al tiempo en sus cercanías. Cualquiera que caiga en ella, experimentará esta dilatación del tiempo debido a las fuerzas de marea del agujero negro, de forma que un día en Arcadia suponen años fuera de su área de influencia. Por esta razón la gente que viaja a Arcadia nunca más vuelve a ser vista con vida, al menos por sus contemporáneos.

Entorno

Arcadia es un mundo colmena de proporciones épicas. Tal vez el mayor de su clase. Es tan grande que la mayoría de la gente nunca ha visto el exterior, pasando su vida recorriendo kilométricas galerías, tan amplias y altas que parecen estar abiertas al cielo. A un falso cielo cuajado de luminarias que producen una luz blanca que separan innumerables niveles y sectores a lo largo y ancho de la nave.

Complejos de granjas hidropónicas y sistemas de reciclaje integrado crean zonas verdes y parques que cuando son adecuadamente tratadas pueden funcionar como granjas. En las partes de Arcadia donde ya no hay suministro energético estas granjas son páramos con grandes vasijas vacías, tuberías secas y balconadas abandonadas. Muchas otras granjas han seguido funcionando sin la asistencia de mano humana y se han convertido en auténticos bosques y selvas, en ocasiones con extraña vegetación con diverso grado de mutación al haber estado expuesta a virus alienígenas.

Arcadia también fue provista de vida animal en sus inicios en forma de mascotas de todo tipo, a los que hay que sumar los que llegaron con los comerciantes que iban y venían. Hoy, como entonces, muchos humanos tienen perros, gatos y pájaros como mascotas. Con el tiempo estas mascotas asilvestradas y sin apenas depredadores han formando grandes manadas salvajes que deambulan por las calles desiertas. A esto hay que añadir los insectos, roedores y otras especies adaptadas a los entornos urbanos que han proliferado y en no pocos casos evolucionado por su cuenta al entrar en contacto con todo tipo de agentes mutagénicos.

Habitantes

La población de Arcadia se divide en 4 grandes grupos y el mayor de ellos son los "ciudadanos" normales. Saquean lo que pueden en las casi infinitas entrañas de la ciudad, trabaja en granjas hidropónicas abandonadas y tienen una sociedad cuasi tribal, organizándose en grupos cohesionados por débiles lazos con-sanguíneos.

Viven en edificios reacondicionados y su conocimiento de la tecnología es rudimentario y práctico. Su medicina está basada en supercherías y dependen en gran medida de los ungüentos que les dispensan los sacerdotes para tratar las peores enfermedades y de hecho se someten a sus supervisiones durante los oficios y les ofrecen donaciones y a sus propios hijos e hijas a cambio.

Con el paso de las generaciones han perdido la perspectiva de la realidad y el conocimiento científico y la mayoría creen que no hay más mundo que el de la ciudad. De hecho es lo que les dicen los sacerdotes de la Ciudad Alta, quienes les provén graciosamente de algunos dones a cambio de su fe.

El segundo grupo en tamaño son los mutantes, gente que una vez fue normal y que ha sucumbido a una variedad de enfermedades y virus que los han convertido en monstruos. Los mutantes deambulan por sectores y niveles más abandonados de la ciudad, se pelean entre ellos y ocasionalmente depredan a los ciudadanos. No hay cura para la Enfermedad ni esperanza alguna para los enfermos, sólo dolor y una existencia incierta y deshumanizada.

Los sacerdotes son una pequeña organización moralmente degenerada que controla la mayoría de la tecnología que todavía funcionan en Arcadia. La Ciudad Alta donde viven era una ciudadela para los oficiales del mundo colmena y tiene algunos puestos de control todavía operativos, aunque su conocimiento del funcionamiento es escaso. No sólo controlan el suministro energético de gran parte de las granjas hidropónicas conocidas, sino que tienen a su disposición algunas fábricas operativas y sobre todo laboratorios con los que fabricar drogas que les proporcionan placeres, longevidad y resistencia a las enfermedades.

La casta sacerdotal supervisa la salud de los ciudadanos y ocasionalmente recluta para su servicio personal a algunos elegidos. Aunque esto significa verse obligados a realizar tareas odiosas o les hagan trabajar hasta la muerte, nadie conoce su destino real por lo que todos desean ser elegidos.

Finalmente están los pequeños grupos que viven al margen de la ley de los sacerdotes, su supervisión y sus imposiciones. Mientras que muchos han encontrado lugares apartados en Arcadia donde hay granjas fuera del control de la Ciudad Alta, otros se han vuelto brutales y caníbales.

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