4 de diciembre de 2019

Fase de aceptación

Las fases del duelo siempre terminan con la fase de aceptación y parece que es a donde yo estoy llegando rápidamente.

Durante años he despotricado a todo el que me quiso escuchar contra los modos infames de la industria editorial, esa que impone la obsolescencia de sus juegos a golpe de nueva edición y que tiene la muy perversa costumbre de publicar básicos partidos en varios volúmenes. Hay montones de cosas que me desagradan profundamente de la forma de proceder de las más exitosas de estas empresas y hasta he escrito una Jerarquía de Pecados Editoriales. Y mientras me quejaba me decía a mí mismo que era información que aportaba al mercado de las cosas que como cliente potencial me aleja del mercado.

Además de molestarme mucho estas cosas de la obsolescencia en el rol (que sí, que ya sé que nadie va a tu casa a quemarte los libros viejos, pero al final del día tienes que decidir si seguir la hoja de ruta marcada por la editorial o quedarte fuera), siempre he dicho que la actual ni segunda edad de oro del rol ni hostias.

Mi tesis es que todas las líneas de juegos de las principales cabeceras (D&D, La llamada de Cthulhu, Señor de los Anillos) son carísimos y que así no hay forma de atraer a nuevos jugadores, ya que son esos prácticamente los únicos juegos que gozan de buena distribución y llegan a las tiendas. Es más, la inmensa mayoría del rol se vende en tiendas y hace muchos años que hay muy poco rol en las tiendas, así que blanco y en botella.

Quienes defienden una segunda edad de oro argumentan entre otras cosas que gracias a los mecenazgos hay muchísimos más juegos publicados. Claro que sí, pero son juegos apenas sin distribución y con unos costes elevados (porque las tiradas son pequeñas), lo que deja bastante mal parada la rentabilidad de los mismos. Encima muchos de ellos son caros en comparación con la calidad/precio de los de las grandes editoriales. Para terminar, todo lo anterior se junta para que estos juegos terminen siendo flor de un día: tiradas muy pequeñas que se agotan rápidamente y escasa rentabilidad aseguran una vida intensa pero corta.

Desde mi punto de vista ni las grandes editoriales apoyan la afición como deberían (generando libros suficientemente baratos para colocarlos en grandes superficies comerciales), ni las pequeñas editoriales que hacen lo que pueden y publican por mecenazgo son el motor de ninguna edad dorada del rol.

Pues bien, empiezo a pensar que estoy equivocado. Ayer acudí a mi tienda habitual para hacerme con la 7ª edición de La llamada de Cthulhu y para mi sorpresa la tienda había cambiado la localización de los juegos de rol: de una estantería minúscula y medio oculta, a otra el triple de grande en una zona mucho más visible. Además estaba lleno de libros mecenados como La sombra de Saros y de editoriales pequeñas como la última edición de Savage Worlds.

Hacía mucho tiempo que no veía tantos y tan variados libros de rol en una tienda. Demasiado tiempo. Si esto no es una burbuja temporal, si esto es sostenible en el tiempo, si estos son los nuevos tiempos, celebro haber estado equivocado todo este tiempo 😃.

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