26 de marzo de 2020

Ciencia ficción y exoplanetas molones en los juegos de rol

Hace unos días se descubrió un exoplaneta a 640 años luz de la Tierra en el que podría llover hierro debido y cuya temperatura es superior a los 2400ºC. Esto de una lluvia de gotas de hierro fundido es una imagen demasiado evocadora como para no sentir que debes meterla en una partida de ciencia ficción, ¿pero qué supone realmente algo así?

Sin dármelas de científico, me atrae extremadamente la idea de meter algo así en partidas pero con un mínimo de realismo y detalle. La cuestión es que a la hora de llevarlas a la mesa me he encontrado que es imposible establecer unas mecánicas que lo representen ya que la magnitud de los hechos excede con mucho la escala de las reglas habituales. Pensándolo bien podría haber una regla que fuese: si sales de la nave, vehículo o exoesqueleto, mueres.

Por ejemplo este mismo exoplaneta del inicio. Además de la flipante idea de que llueva hierro incandescente cual lágrimas de Avatar Eldar, la cuestión principal es que ese planeta está a 2400 grados centígrados, una temperatura a la que ningún ser vivo normal podría sobrevivir. Podemos inventarnos criaturas extremófilas que lo hagan sin mucho problema, pero si queremos manejar una suspensión de la irrealidad más o menos razonable, tenemos que plantearnos cosas como qué tipo de sustancias habría en la superficie de un planeta así y en qué estado estarían. Para empezar todo lo que conocemos como líquido allí sería un gas y muchos sólidos estarían en estado líquido.

Las reglas aplicables al medio ambiente de uno de esos exoplanetas han de ser forzosamente narrativas, porque no solo se trata del calor en la superficie, sino... ¿están los personajes preparados para respirar los gases allí presentes? ¿Qué gases son, por cierto? ¿Cómo de densa es una atmósfera con metales pesado vaporizados? ¿Qué tipo de condiciones de gravedad hay para que nubes de hierro floten en el aire?

Más aún, los planetas rocosos están siempre situados en una estrecho tramo de distancia respecto a su estrella. Lo normal es que cuanto más cerca más calor, aunque el calor también puede deberse al efecto invernadero. Así que hay una cuestión interesante respecto a esto ¿qué pasa con la gravedad en función del tamaño del planeta? ¿Y cómo afectaría esto mismo a la velocidad de escape de la nave?

¿Y qué hay acerca de los polos magnéticos de estos exoplanetas? ¿Hay un campo magnético que proteja de la radiación cósmica? ¿Dicho campo interfiere de alguna manera en las comunicaciones?

A pesar de ser lego en la materia, o tal vez por ello, encuentro que es un formidable y divertido ejercicio de imaginación hacerme este tipo de preguntas, tanto que es suficiente para echar una buena cantidad de horas imaginando ese mundo y como la vida se desarrolla en ese entorno.


El Sistema Blorgon

Hace unas semanas, mientras escribía el borrador de una aventura cifi para tenerla en la recámara, en un alarde de originalidad utilicé Venus y Mercurio como modelos a partir de los cuales construir planetas similares. Lo que hice básicamente fue hacer una simplificación de sus características para poder usarlas de forma más o menos sencilla en la partida y adornar escenas con datos concretos que den un sabor más a hard-cifi que a space opera.

Así pues, os presento el borrador del sistema Blorgon, donde tenemos Blorgon II y Blorgon III, ambos planetas con condiciones extremadamente hostiles a la vida y que solo contienen explotaciones mineras de una civilización suficientemente avanzada.

Blorgon II

  • Atmósfera bestial de dióxido de azufre y dióxido de carbono.
  • Viento intenso y abrasivo de continuo y nubes de dióxido de azufre.
  • Tempestades brutales (400km/h) en las capas superiores de la atmósfera: no se puede entrar y salir del planeta en cualquier momento.
  • Gravedad de 90g.
  • Días extremadamente largos (unos 200 días solares).
  • Casi no hay campo magnético, por lo que los vientos solares son abrasadores.
  • 500ºC constantes día y noche, aunque se enfría progresivamente hasta los -50ºC en las capas altas de la atmósfera (a 60km de la superficie).
  • Superficie dura (basalto y otras rocas volcánicas), con grandes montañas y cañones y mucha actividad volcánica (hay zonas con ríos de lava).
  • Minas a cielo abierto, con edificios y vehículos de orugas de perfil bajo para evitar problemas con el viento.
  • Hay grandes centrales nucleares cerca de las reservas de hielo subterráneas a varios kilómetros bajo la superficie, que alimentan la enorme energía necesaria para hacer funcionar las catapultas electromagnéticas que permiten salir del planeta.

Blorgon III

  • Sin atmósfera.
  • 300ºC de día y -150ºC de noche.
  • Gravedad de 0.5g
  • Enorme campo magnético.
  • Días muy largos (unos 40 días solares).
  • Superficie muy castigada por meteoritos.
  • Sin tectónica de placas (no hay actividad volcánica)
  • Las minas son estrechas y profundas y están robotizadas.
  • El personal que habita en Blorgon III es básicamente personal de mantenimiento.
  • Sólo hay una instalación habitable fuera de las minas, situado en un cráter a una gran profundidad, sobre un lago helado de donde extrae hielo de donde obtiene oxígeno. Aquí está montado el ascensor espacial que sirve para sacar la carga del planeta.

Aunque ambos planetas puedan parecer similares, B-II no tiene campo magnético, está frito a base de radiación cósmica y de microondas y vientos huracanados y tempestades casi permanentes restringen mucho las entradas y salidas del planeta. De hecho la forma de despegar es usando catapultas magnéticas, una especie de acelerador de masas que pone naves en órbita, dada la espectacular gravedad de 90g (90 veces la de la Tierra).

En cambio B-III sí tiene campo magnético pero no atmósfera y una gravedad muy liviana. A parte de los cambios de temperatura seguramente uno de los mayores peligros para establecer nada allí será la lluvia de meteoritos a la que estará sometida la superficie del planeta. Siendo la gravedad tan baja, un ascensor espacial conectado con un espaciopuerto será una forma plausible de sacar grandes cantidades de materias primas sin el excesivo coste energético de lanzar cohetes al espacio de forma ordinaria, aunque seguramente dicho ascensor espacial tenga que estar protegido de alguna forma de los cuerpos que puedan amenazarlo.

Al final la cosa no va de crear reglas y mecánicas, sino de pensar con un poco de detenimiento sobre cómo es el entorno en el que se van a mover los personajes y tenerlo en cuenta tanto a la hora de escribir las escenas como de llevarlas a cabo en partida.

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