11 de marzo de 2020

Estupor, fortaleza mental y coronavirus

Desde que el fin de semana hablásemos entre el grupo de amigos del coronavirus a hoy las cosas han cambiado un poco. No mucho, pero lo suficiente como para que el pánico empiece a dar su primer compás, el del acopio de comida por miedo al desabastecimiento.

En este momento yo ya me estoy preparando psicológicamente para la cuarentena y el teletrabajo, pero casi nadie en mi entorno parece contar con ello. Digamos que voy unos días por delante de la mayoría de la gente que se informa principalmente por el telediario.

No es que me pille del todo por sorpresa, pero sí es en cierto modo un choque de realidad, porque a pesar de estar viéndolo venir nadie está preparado para pensar que las medidas que había tomado China y veíamos tan lejanas puedan hacerse una realidad aquí.

La verdad es que las cosas se van a poner mal de verdad, habrá dramas familiares y muertes que lamentar, imposiciones gubernamentales y control de la población, pérdidas económicas y despidos... Y a esto hay que añadir el colapso financiero y la resolución de la crisis que no hubo en 2007. Sí, los próximos meses puede que sean los más duros para mucha gente en mucho tiempo.

No voy a entrar en si es algo buscado, si el tema del coronavirus es parte de un plan para desinflar de forma más o menos controlada la absurdamente enorme burbuja financiera. Tal vez sea así, tal vez sea simple oportunismo, tal vez sea incluso algo más oscuro: una forma brutal de implantar cambios en los países ricos vía doctrina del shock.

Como digo, es tiempo de fortaleza mental y autodisciplina para no derrumbarse ante el miedo, la confusión, la rabia, la frustración y la irracionalidad que dominarán las siguientes semanas y meses.

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