22 de mayo de 2020

Ecología capitalista

"¡Usted cree que solamente ha impedido un negocio, pero ese no es el caso! ¡Los árabes se han llevado millones de dólares, mucho dinero de este país, y ahora tienen que devolverlo!

Es el flujo y reflujo, es el ritmo de las mareas, es el equilibrio ecológico. Usted es un viejo que sólo piensa en términos de naciones y pueblos. No existen naciones, no existen pueblos, no hay rusos, no hay árabes, no existen terceros mundos, ni Occidente. Existe solamente un gran sistema de sistemas, un vasto y salvaje entretejido intercalado, multivariable, multinacional dominio de dólares. Petrodólares, electro dólares, marcos, yenes, libras, francos, y rublos, es el sistema internacional monetario, que determina la totalidad de la vida en este planeta. Ese es el orden natural de las cosas de hoy día. Esa es la estructura atómica y subatómica y universal que configura las cosas de hoy día.

¡Y usted se ha entrometido con las fuerzas primitivas de la naturaleza! ¡Y usted debe repararlo! ¿Me entiende usted señor Beale? Usted aparece en su pequeña pantalla de 21 pulgadas y grita sobre América y la Democracia. No existe América, no existe la democracia, sólo existe la IBM, la ITT, la AT&T, y DuPont, Dow Unión Carbide y Exxon. Esas son las naciones del mundo de hoy día.

¿De qué cree que hablan los rusos en sus consejos de estado? ¿de Karl Marx? No. Hablan de sistemas de programación lineal, de teorías sobre estadística, de problemas económicos, y computan costos de sus transacciones e inversiones como hacemos nosotros. Ya no vivimos en un mundo de naciones e ideologías, señor Beale.

El mundo es un colegio de corporaciones inexorablemente dirigido por los estatutos inmutables de los negocios. El mundo es un negocio, señor Beale. Lo ha sido desde que el hombre salió arrastrándose del barro, y nuestros hijos vivirán, señor Beale, para ver eso: un mundo perfecto en el que no habrá guerra ni hambre, opresión ni brutalidad; una vasta y ecuménica compañía asociada en la que todos los hombres trabajarán para servir a un beneficio común; en la que todos los hombres poseerán una cantidad de acciones; en la que se les cubrirán todas las necesidades, se les moderarán todas las ansiedades, y les divertirán para que no se aburran. Y le he elegido a usted, señor Beale, para predicar este evangelio.

—¿Por qué a mi?
—Porque sale usted en televisión, tonto..."

 Network, 1976

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