11 de mayo de 2020

Lecciones aprendidas durante el confinamiento

En España hemos estado casi 2 meses encerrados y hoy pasamos a fase 1, que nos permitirá tener cierta vida social e incluso ir a los bares y cafeterías (no tengo muy claro cuando voy a tardar en pisar uno, pero lo que sí sé es que de momento voy a evitarlos). Con esta desescalada y esta débil reactivación del movimiento uno no puede sino pensar un poco en los últimos 50 días y en las lecciones aprendidas durante este tiempo.

Por mi parte, lo primero, es que como he seguido trabajando y con cierto nivel de presión, para mí el confinamiento ni ha sido una extraña fiesta ni una pesadilla pendiente de la economía. A parte de esto, algunas notas:

  • Tengo una mayor predisposición a estar solo que la mayoría. He tenido algo más de tiempo libre, pero la imposición del contacto social por videoconferencia me ha estado partiendo bastante los horarios, produciendo que el tiempo sea más difícil de aprovechar. A efectos prácticos no estoy pudiendo aprovechar este tiempo extra.
  • Las redes sociales apestan. En general ya lo hacían antes, pero ahora es mucho peor. Prácticamente todo espacio público en internet se ha vuelto un vertedero de fake news y diversas ideologías sectarias. Parece que hoy más que nunca las únicas redes sociales cuerdas son las personales y analógicas, las de toda la vida. Aunque puede que con el tiempo incluso estas dejen de serlo, todo depende del grado de penetración de la agitación social en internet en el discurso en la calle y las mesas de las cervecerías.
  • Nunca está de más ser un poco paranoico. Hay que estar preparado dentro de lo razonable para emergencias de todo tipo. Hay que apostar por la redundancia de los elementos necesarios para mantener tanto nuestra seguridad como nuestra moral alta y eso pasa por tener a mano comida, ropa, techo, electrónica, ocio y -como incorporación de última hora- EPIs. Está muy bien "viajar con poco equipaje" y vivir siguiendo los principios del minimalismo, pero ante una situación así, que seguramente no será la última, hay que tener unos mínimos garantizados.
  • No hay que ser demasiado paranoico. Hay que ser razonable en lo referente a la precaución, pero no dejarse controlar por el pánico y el sinsentido. Ayuda mucho diferenciar lo importante de lo urgente.
  • La resilencia es un rasgo de carácter que debe ser buscado y cultivado, ya que nos hace mucho más resistentes ante cualquier adversidad y eso nos da muchas más posibilidades de superar con éxito los problemas. En este sentido, y como resumen de lo anterior, hay que ir hacia la austeridad, la precaución y el sentido común, aunque parezca contrario a lo que hace el resto del mundo.

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